
Es así que el propio Centro Naval, terciando en las enconadas discusiones, y pretendidas razones, llama, en 1894, a concurso de trabajos, cuyo temario era “¿Cuál es el punto de la República más adecuado para la instalación del Puerto Militar?”
El Capitán Dufourq gana brillantemente este concurso, que premiaba con un teodolito Troughton, por parte del Centro Naval, y un sextante de marina, por la Autoridad Naval.
Los acaecimientos que rodean a esta puja no son tan simples y breves como se expresan en este escrito, ya que llenaron innumerables páginas en diarios y publicaciones de todo el país: para su estudio pormenorizado, se remite al lector a la numerosa y erudita bibliografía existente, ya que no es motivo de este trabajo estudiarlos en profundidad. Sólo se los refiere dentro del contexto de los antecedentes que dieron lugar a la creación de la Base Naval de Puerto Belgrano.
No obstante, para no caer en el error de darle menor importancia que la que realmente tuvieron, nos permitimos incorporar parte de los comentarios textuales, aparecidos en diarios de todo el país, con referencia a este evento como también opiniones posteriores de personas idóneas que, como la del Ingeniero Guillermo Villanueva, hijo del entonces Ministro de Guerra y Marina del mismo nombre, da fe, con el archivo de su padre en mano, de la importancia de estos hechos, así como la de sus protagonistas.
Fuente: Enrique Juan Triadó, Historia de la Base Naval Puerto Belgrano, Cap. I - Pág. 26. Instituto de Publicaciones Navales.










