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El Hospital Naval Puerto Belgrano

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También conoció su mayor surgimiento edilicio en la década que nos ocupa, pródiga, como se dijo, en obras vitales.

A fines de 1933 se iniciaron los estudios relativos a la confección de un anteproyecto de edificio destinado a hospital en la Base Naval de Puerto Belgrano, iniciándose en el año 1935 la construcción del nuevo pabellón de cirugía, inaugurado en junio de 1937.

La urgencia que revistió la construcción de tal establecimiento se ve fácilmente si se tienen en cuenta las condiciones en que el personal de la Base era atendido, en un pabellón que no solamente estaba al margen de la técnica moderna, sino que resultaba sumamente reducido en relación con el número de personas que concurrían.

Como dato ilustrativo puede decirse que durante los años 1932 y 1933 los casos de cirugía mayor realizados ascendieron a 390, operaciones efectuadas sobre enfermos entre quienes se encontraban Jefes, Oficiales, personal subalterno y familias que habitaban en la Base.

La antigua sala de operaciones funcionó en un lugar improvisado, construido para otra finalidad, carente de la necesaria luz natural y que por su ubicación era el tránsito obligado a la sala contigua, lo que hacía imposible mantenerla en las condiciones de rigurosa limpieza y asepsia exigidas para esta clase de locales.

Por tales y otros motivos se resolvió la construcción de un nuevo pabellón con sus consultorios externos. Tal edificio fue construido teniendo en cuenta todas las características observadas en establecimientos similares. Tanto nacionales como extranjeros.

El edificio está orientado en perfectas condiciones, cuidando que las salas de operaciones tengan sus ventanales hacia el sur, a fin de evitar la entrada de rayos solares y obtener una iluminación uniforme.

Fuera de lo que se refiere a la construcción propiamente dicha, se contrató con empresas especializadas la provisión e instalación de todo el instrumental técnico indispensable, para asegurar un funcionamiento eficiente en la atención de enfermos.

El nuevo pabellón constaba de dos plantas: La alta estaba destinada exclusivamente al personal subalterno afectado de enfermedades quirúrgicas.

Disponía de dos salas con capacidad para 26 camas cada una y cuatro habitaciones con 4 camas, para enfermos graves.

Un hall central daba entrada a dos salas de operaciones y sala de asepsia, un local para esterilización, consultorio externo de cirugía y toilette para médicos.

En cada extremo del piso alto y en comunicación con las salas existían anexos (comedores, repostería, baños, pañol de equipos y piezas para las hermanas de caridad). Cada sala disponía de un corredor cubierto y solárium.

En la planta baja existía un hall central de acceso y los servicios de radiografía, electroterapia y actinoterapia, local de guardia y central de teléfonos, laboratorio y farmacia.

En las partes laterales los consultorios de oftalmología, otorrinolaringología, consultorio externo, laboratorio de prótesis, revelación y archivo de películas.

En los extremos del pabellón y siempre en la planta baja había dos pequeños pabellones de cinco habitaciones cada uno destinados a alojamiento de Jefes y oficiales enfermos.

Cada habitación dispone de baño y tiene capacidad para dos enfermos.

En el subsuelo se construyó el pañol de farmacia. A este pabellón se lo dotó de una instalación de Rayos X del último modelo con todos los agregados necesarios y de otro aparato de Rayos X portátil para cirugía.

Los consultorios de odontología constituyeron también un modelo en su género, provistos también de aparatos de Rayos X.

Los servicios de otorrinolaringología y oftalmología disponían de salas de consulta, salas de esterilización, sala de operaciones y cámara oscura. Están provistos de todos los elementos y útiles necesarios.

Los servicios de calefacción del hospital fueron centralizados, construyéndose una nueva usina.

Como complemento de estas obras se efectuaron las reparaciones necesarias a un edificio destinado al alojamiento de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas, cuyos servicios se requirieron para una mayor eficacia en el funcionamiento del hospital.

Tiempo después se construyó el Pabellón de Enfermedades Infecciosas y Psiquiatría. Las últimas remodelaciones ya las hemos descripto en otra parte del trabajo, al referimos también al Hospital Naval desde sus orígenes.

Los primitivos pabellones realizados por Luiggi aún siguen prestando óptimos servicios.

No podemos dejar de mencionar, al describir al Hospital Naval de Puerto Belgrano, que alberga en su interior y en perfectas condiciones de uso, la construcción más antigua que queda en pie del Puerto Militar: su primer pabellón, que data de 1899, y que actualmente ocupa la Farmacia del Hospital.

Fuente: Enrique Juan Triadó, Historia de la Base Naval Puerto Belgrano, Cap. III - Págs. 131-134. Instituto de Publicaciones Navales.

El Hospital Naval Puerto Belgrano
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