Sede de la única parroquia castrense del país, proyecta la grácil aguja de su campanario sobre el rond-point en el que desemboca la “Avenida al Templo”, que partiendo de la Plaza Juncal, epicentro de la Base, termina allí.
Esta “Avenida al Templo”, a cuya vera se ubican las casas de los Señores Almirantes con destino en el Área Naval, fue bautizada por el Ingeniero Luiggi, y no precisamente por la parroquia Stella Maris, que no fue producto de su inspiración, y que fue construida más de treinta años después de inaugurarse el Puerto Militar, sino por la Iglesia que él proyectó, y que figura en el plano General de las Obras del Puerto Militar, en sus versiones de 1898, y modificada en 1902, y que daba a la mencionada Avenida al Templo, en las cercanías de dicho rond-point.
A pesar de figurar en éstos y otros planos de la época, no se tienen evidencias de que realmente se haya construido allí, y sí una cuadra más atrás, yendo hacia el mar, en el lugar donde hoy se encuentran las Casas 84 y 85 de Zona Común.
El muro que divide ambas casas, de casi un siglo, y sin relación con la época de construcción de éstas, parecería apoyar dicha tesis.
Lo cierto es que la Parroquia Stella Maris se construyó mucho después en el rond-point donde termina la Avenida al Templo, pero el nombre de esta avenida es muy anterior, como se dijo, y no tiene ninguna conexión con aquélla.
Del más puro estilo gótico, y de singular belleza, este pedazo de la vieja Europa trasladada al desierto se empezó a construir en el año 1928 y se terminó en 1937. Fue consagrada a Nuestra Señora Stella Maris, Patrona de la Armada Argentina, el 25 de noviembre de 1983, cuarenta y seis años después de su construcción.
Si su exterior es imponente, no es menor la sensación que da su interior con la sencillez casi espartana de su alta bóveda y los arcos típicos de su estilo constructivo. En sus muros lucen vitraux de singulares tonalidades, hechos especialmente en Innsbruck, Austria, en el año 1935. Se destaca el ubicado detrás del altar, que representa a Stella Maris, con la Fragata “Presidente Sarmiento”, navegando a su lado.
Los bancos y el confesionario, de talla artesanal, en roble, fueron construidos en los Talleres Generales del Arsenal.
Completan el marco de magnificencia, la gran imagen de Stella Maris, tallada en madera por Leo Moroder, también autor de las imágenes de la Catedral de La Plata, y un órgano de tubos de principios de siglo, de la Casa Riegler, de Alemania, pieza única en la zona, por su exquisita factura y tonalidad.
Fuente: Enrique Juan Triadó, Historia de la Base Naval Puerto Belgrano, Cap. III - Págs. 127-129. Instituto de Publicaciones Navales.










