
El más añejo antecedente de la Aviación Naval en el Puerto Militar data de 1919, cuando por ferrocarril desde San Fernando, para participar en los ejercicios finales de la Flota de Mar de ese año, llegan dos hidroplanos Macchi y un Curtiss “Sea Gull” [18], que realizan evoluciones sobre la Escuadra en operaciones, sobrevuelan la dársena del Puerto Militar, efectúan observaciones de tiro naval y obtienen por primera vez en la historia de la Armada fotografías aéreas de las Unidades Navales.
Cumplimentada la ejercitación, las máquinas vuelven por tierra a su apostadero de San Fernando, menos un Macchi M-9, que al comando del Alférez Marcos A. Zar, y llevando como pasajero al Jefe del Servicio Aeronaval, Capitán de Fragata D. José Gregores, intenta unir el Puerto Militar con la Capital Federal, para lo cual decola el 19 de diciembre de 1919, y en vuelo a 1.000 m de altura, con reabastecimiento de combustible en Mar del Plata, llega, después de seis horas de vuelo real en total, al Apostadero Aeronaval de San Fernando, su base, batiendo así el récord sudamericano de vuelo sobre el mar, en tiempo y distancia, con o sin pasajeros. [18]
Esta verdadera proeza, para la época en que se realizó, le vale al Alférez Zar, piloto y futuro primer Comandante orgánico de la Aviación Naval Argentina como tal, el premio que le otorga el Centro Naval, en forma de medalla de oro recordatoria.
El tiempo romántico en que la incipiente Arma Aérea de Flota recién había dejado de ser deporte, con sus glorias, sus récords y proezas, casi tocaba a su fin.
Tiene el Puerto Militar el honor de ser el asiento de la Escuela de Aviación Naval, fundada el 29 de octubre de 1921 por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional, con veinte alumnos, que contaba como sede, lugar de clases, depósito y hasta alojamiento, al viejo Acorazado “Almirante Brown” fondeado en las proximidades de los terrenos que se destinarían a la construcción de la Base Aeronaval Puerto Belgrano, en el Puerto Militar, al norte de la dársena, con frente a la vieja “Dársena de hidroaviones” de la Base Naval. El Capitán de Fragata Don José Gregores fue su primer Director, a la vez que desempeñaba el Comando del “Brown”. Poco tiempo después, el Crucero “9 de Julio” se une a los mismos fines con esta verdadera y propiamente llamada “Aviación Naval Embarcada”, de principios de siglo.
Más tarde la Escuela tendría un nuevo Edificio que se construyó para ella, que es el que hoy ocupa el Comando de la Flota de Mar.
Añejos Avro 552, Curtiss HS2L, Curtiss F5L, y finalmente los Curtiss JN4 “Jennie”, en sus versiones terrestre e hidroavión, despegaban de la vieja dársena, o de la precaria pista de aviación de Campo Sarmiento, donde se realizó además el primer salto en paracaídas que registra la historia de la Armada Nacional, y que tuvo como protagonista al Sr. José Ignacio Izquierdo, con un paracaídas de seda de construcción artesanal, ejecutado por un grupo de damas de la Ciudad de Punta Alta. [22] [23]
En el marco de la 1° Región Naval, con el nombre de “Escuadra Aérea de Defensa de Puerto Belgrano”, o “Fuerza Aeronaval de la Zona Naval Marítima” más tarde, volando sus aviones o instalando globos cautivos para reglaje del tiro de las Baterías de Costa, se registra en la Base Naval el paso fundador de la Aviación Naval en esta parte del país, finalmente, convertida en la Fuerza Aeronaval N° 2, y por imperio de la siempre progresante tecnología y las nuevas necesidades operativas, deja estas costas, para recalar definitivamente en la Base Aeronaval Comandante Espora.
Sólo queda como testigo la vieja dársena...
Fuente: Enrique Juan Triadó, Historia de la Base Naval Puerto Belgrano, Cap. II - Págs. 92-94. Instituto de Publicaciones Navales.










