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Las Obras Fijas de Defensa del Puerto Militar

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Ultima de las grandes obras previstas para la primera etapa de construcciones en el Puerto Militar, todavía asombra, por la importancia, no exenta de belleza, de las cinco enormes construcciones de hormigón revestidas de granito primorosamente trabajado, que en un trayecto de casi 23 Km. de costas, custodian la entrada del canal de acceso, a tiro de las amenazantes bocas de los veinte cañones Krupp, de 24 cm. de calibre, de origen alemán y de la mejor factura, hechos especialmente para estas obras, en Essen en 1884.

Estas fortificaciones, previstas entonces en número de siete, no fueron construidas en su totalidad; sólo cinco. Las destinadas a los cañones. Las dos últimas, que llevarían obuses, no pasaron del papel.

Cuatro plataformas de sólido hormigón, revestido de granito de tres metros de espesor, alojaban cada una un cañón, separadas unas de otras por blocaos del mismo tipo de construcción, que albergaban en su interior la munición, los saquetes de pólvora, y además bastimentos de los cañones.

En ambas puntas de la fortificación se disponían la central de tiro, en una, y el alojamiento de la dotación de los cañones en la otra.

El blocao que ocupaba posición central de la fortificación, rematado por un gran escudo nacional, verdadera obra de arte de granito sólido labrado a la martelina fina, constituía la sede del Comando de cada fortificación.

Los blocaos tienen dos entradas independientes. Uno de ellos da a la zona de maniobras, donde transcurre una vía férrea de trocha angosta (Decauville) que une todas las partes de la fortificación y conectada al Ferrocarril Estratégico, que unía las cinco fortificaciones con el Puerto Militar, proveyendo al soporte logístico de éstas.

La otra entrada, opuesta a la anterior, da contra la muralla externa de la fortificación y está comunicada por medio de túneles con las plataformas de los cañones. Un sistema de rieleras aéreas sale por estas aberturas y servía para llevar los pesados proyectiles, de casi un metro de altura, hasta el radio de giro de la grúa manual del cañón, que los elevaba y ponía a disposición de los servidores de la pieza.

El traslado de la piedra para las fortificaciones, como las partes de los cañones, era efectuado en carretones, tirados por bueyes, los cuales, tras grandes penurias, lograban en oportunidades progresar hasta dos kilómetros por día. Si se tiene en cuenta que las partes de las piezas de artillería se traían desde Grünbein, donde las dejaba el ferrocarril, y que de los bloques de piedra, algunos venían desde Sierra de la Ventana, ello permite avizorar lo titánico del esfuerzo.

La central de tiro, corazón de la fortificación, contenía elementos de telemetría y cálculo, que hacían efectivo el tiro.

En sus orígenes, los observadores y calculistas, una vez obtenido el azimut y distancia, lo colocaban en un tablero que, dispuesto en alto y mirando a la zona de maniobras, era visto por los Jefes de pieza, quienes lo traducían en dirección y altura de la boca de fuego.

Este sistema fue modernizado posteriormente, mediante telefonía interna entre la Central y las piezas.

La muralla externa de la fortificación, que da al mar, construida en forma ondulada, para evitar impactos directos del agresor, está rematada por una casamata acorazada, que era el puesto del centinela de guardia de la Batería.

La construcción de las cinco Baterías, iniciada en 1898, fue terminada en el tiempo récord de treinta y seis meses, y fueron inaugurados por el Presidente de la Nación, Teniente General D. Julio Argentino Roca, y altas autoridades nacionales, el 17 de mayo de 1901 (V Batería).

Estas construcciones marcan un hito en la historia de aquella incipiente Armada Nacional. El Batallón de Artillería de costas, que operaba las baterías por entonces, al mando de su primer comandante, el Teniente Coronel Carlos Mallo, es el primer antecedente del funcionamiento orgánico de uno de los actuales tres componentes del Poder Naval Integral: la Infantería de Marina.

Este glorioso cuerpo tiene dispuesta en la actualidad, en esta antigua zona de defensa del Puerto Militar, su principal base operativa: la Base Naval de Infantería de Marina “Baterías”, asiento de la Brigada de Infantería de Marina N° 1 (su principal fuerza de combate) y el Comando Operativo de la Infantería de Marina (su principal Comando Operativo).

Las fortificaciones originales quedan en pie, intactas, indelebles a la acción del tiempo y los elementos. Los imponentes cañones fueron retirados en el año 1950. La cuarta Batería, declarada recientemente Monumento Histórico Nacional, los conserva orgullosos, recuerdo imborrable, centinelas simbólicos de un tiempo que fue; advertencia sutil de que la defensa de la Patria no admite descansos. Del Ferrocarril Estratégico sólo queda como mudo testigo la vieja estación Puerto Belgrano, que constituyera su punta de riel en el Puerto Militar, hoy sede del Museo Histórico de la Base Naval Puerto Belgrano.

Fuente: Enrique Juan Triadó, Historia de la Base Naval Puerto Belgrano, Cap. II - Págs. 80-91. Instituto de Publicaciones Navales.

Las Obras Fijas de Defensa del Puerto Militar
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Última actualización el Viernes, 20 de Agosto de 2010 18:14  
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