 El siglo XVIII (1701-1800), fue la porción de la historia denominada el “Siglo de las Luces”, debido a que durante el mismo surgió el movimiento intelectual conocido como “Ilustración”, un movimiento cultural caracterizado por la reafirmación del poder de la razón humana frente a la fe y la superstición.
Las antiguas estructuras sociales, basadas en el feudalismo y el vasallaje, serán cuestionadas y acabarán por colapsar, al tiempo que, sobre todo en Inglaterra, se inicia la Revolución Industrial y el despegue económico de Europa. Durante dicho siglo, la civilización europea occidental afianzará su predominio en el mundo, y extenderá su influencia por todo el orbe.
En este marco, asume en el año 1759 al trono de España el rey Carlos III (1716-1788).
Última actualización el Martes, 07 de Septiembre de 2010 16:41
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 Poco espués de aquella orden del mes de mayo de 1778 se cursaba nota al virrey Vértiz, enterándolo del proyecto de la Corona e instándolo a que se realizaran aquellas fundaciones. Se designaba también jefe de la expedición pobladora a don Juan de la Piedra. Este sería, además, comisario superintendente de San Julián y don Francisco de Viedma, integrante de la expedición, lo sería del fuerte a fundarse en el río Negro.
Llegado Juan de la Piedra a Buenos Aires, comenzó los preparativos para concretar tan importante proyecto. El virrey de Vértiz puso a disposición cuatro embarcaciones bien armadas destinando además para la expedición 4 oficiales de infantería y 100 hombres de tropa, 1 oficial de artillería y 20 hombres de ese cuerpo, 4 capellanes, 2 individuos para atender asuntos administrativos y trámites, 3 lenguaraces, 3 cirujanos, 4 sangradores, y carpinteros, albañiles, herreros, maestros para hacer ladrillos y tejas, panaderos, faroleros, toneleros. Completaban la expedición 4 pilotos de altura, prácticos, marineros, carpinteros de ribera, etc.
Última actualización el Martes, 07 de Septiembre de 2010 16:48
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 El día de Reyes de 1779, las naves estaban frente a Bahía Sin Fondo o Golfo San Matías. De la Piedra ordenó reconocerlo; pero una corriente marina llevó los veleros hacia un golfo no señalado en ningún mapa de la época. Los españoles lo llamaron San José (en la península Valdés, Chubut).
Los expedicionarios bajaron el día 7 a la playa. Los impresionó la aridez del lugar. Buscaron agua dulce abriendo pozos; de ellos surgió un agua tan salada como la del mar. Felizmente hallaron algunas lagunas y manantiales a pocas leguas donde se comenzó a levantar el fuerte. Caza había en abundancia; gamas, avestruces, guanacos, perdices. Además, mucha sal.
Última actualización el Martes, 07 de Septiembre de 2010 16:50
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 Antes de alejarse de San José, Juan de la Piedra ordena al piloto Manuel Bruñel y al oficial de infantería Pedro García, el reconocimiento de las extensas costas próximas al fuerte. Llegaron hasta la boca del río Colorado; pero no pudieron entrar en él.
También avistaron la boca del río Negro. El enorme oleaje los impresionó vivamente, por lo que no se atrevieron a forzar la barra.
Entonces de la Piedra ordena al piloto de la Real Armada, don Basilio Villarino y Bermúdez, la exploración del río Colorado; pero el mencionado piloto, según su libro de navegación, se propuso descubrir el río de los Sauces, pues así, y no río Negro, lo llamaban entonces los españoles.
Última actualización el Martes, 07 de Septiembre de 2010 16:55
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 Francisco de Viedma se preparó pues para fundar el establecimiento para el cual había sido designado superintendente. Dejó San José en manos de su hermano Antonio y partió. Dos naves integraban esta expedición: el bergantín de Villarino y la sumaca San Antonio la Oliveyra con su piloto Bruñel.
El 18 de abril de 1779 entraron al río Negro "con el mejor tiempo y la mayor felicidad que pudiera apetecerse". El 19 navegaron 9 leguas aguas arriba. El día 20 descubrieron algunas tolderías; Viedma y Villarino las visitaron, siendo recibidos cordialmente por los indígenas, quienes los obsequiaron. El día 21 navegaron aguas abajo y lo pasaron sin novedad, al decir de Villarino en su diario de navegación. Es Villarino también el que nos dice que el 22 llegaron muchos indios hasta donde estaban las naves, unos 500 aproximadamente.
Última actualización el Martes, 07 de Septiembre de 2010 17:06
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 El primer nombre con el que se designó a la fundación no hay dudas de que fue el geográfico o sea el natural para una población aún no bautizada.
El fuerte estaba junto al río Negro, se le llamó pues Fuerte del Río Negro. Pero bien pronto se pensó, como era lógico, levantar una capilla y con ello comenzó también la tarea de elegir la Virgen que se pondría en su altar. Dicha Virgen daría origen al nombre bautismal de la fundación.
El 4 de junio de 1779 el propio fundador, don Francisco de Viedma, escribiéndole al virrey de Vértiz, dice:
"A este fuerte y población se le denomina de nuestra señora del carmen por haberla elegido de patrona. Sírvase vuestra excelencia dar disposición para que se haga una efigie de esta señora y se la remita con la mayor brevedad para colocarla en la capilla".
También se le llamó Patagones, con lo que vemos fueron tres los nombres con los cuales se reconoció al establecimiento; Patagones, por los indígenas pobladores de la región.
Fuente: Municipalidad de Carmen de Patagones.
Última actualización el Martes, 07 de Septiembre de 2010 17:08
 Antes de fundar el fuerte, Viedma consultó a los aborígenes sobre las crecientes del río. De la información recogida surgió, a su entender, que las aguas jamás llegarían al paraje elegido, por lo que no previó un solo instante la catástrofe que se le avecindaba.
El 9 de junio de 1779 comenzó a soplar un fuerte viento que embraveció las olas provocadas por la marea. El día 13, a las 23, el agua contenida por el viento sur salió de madre y lo inundó todo.
Felizmente el centinela dio la alarma y la gente se salvó en el techo del almacén. Del suceso se salvaron los víveres pues no se habían desembarcado, no así 200 panes y 2 quintales de galletas que estaban en el horno.
Si bien la inundación duró nada más que media hora, Viedma comprendió que el río sería su constante enemigo, por lo que, con dolor, "determino mudar la población a la parte norte en cuya margen solamente se encuentran sitios donde con seguridad se puede estar sin inundación alguna", y señala el propio fundador: "aunque carece de aquella tan dilatada, llana y fértil situación de la otra banda".
Fuente: Municipalidad de Carmen de Patagones.
Última actualización el Martes, 07 de Septiembre de 2010 17:12
 Viedma encargó al comandante de la tropa, oficial de infantería José Martí, que inspeccionará la banda norte a fin de proceder al traslado de fuerte y población. El día 15 de junio estaba, acompañado por el piloto Manuel Bruñel, el sargento José Michán y un conocedor de la zona llamado José Puche, buscando lugar apropiado para levantar definitivamente el establecimiento.
Ese mismo día 15, en horas de la tarde, se inició el trabajo de echarse abajo las estacadas de la fortificación del sur y el 16 se construyeron balsas de madera; el día 19 se empezó el traslado de los materiales de una orilla a otra. El día 20 ya se estaba en condiciones de iniciar la tarea de levantar el fuerte en la banda norte y tanto se trabajó en el que a principios de agosto "toda la gente estaba cubierta en ranchos provisorios de palo a pique, juncos y techos de paja".
Última actualización el Martes, 07 de Septiembre de 2010 17:16
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 Las familias agricultoras comenzaron de inmediato a labrar las tierras bajas y fácilmente regables próximas al fuerte. Sin lugar a dudas el primer potrero trabajado fue el denominado El Bañado, paraje situado al pie del cerro donde se levantaba la fortaleza.
Pero el lugar era demasiado pequeño para tantos brazos, por lo que los labradores se dedicaron entonces al laboreo de las tierras ubicadas en la margen sur, donde estaba el verdadero valle. Pasaban a la mañana y regresaban al anochecer para ponerse al amparo de los cañones de la fortaleza. Más tarde, perdido el miedo al indígena y levantado el fortín San Javier en 1782 que impedía la entrada de los malones por esa zona, algunas familias comenzaron a asentarse definitivamente en la orilla sur o derecha.
Última actualización el Martes, 07 de Septiembre de 2010 17:20
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 El trabajo constante y sacrificado de los colonos, a medida que transcurría el tiempo, lleno de oro y verdor las márgenes rionegrinas. El trigo fue cultivado con preferencia a otras especias de granos. Se lo molió en tahonas y así pudo fabricarse el pan con harina maragata. Se plantaron también frutales, especialmente el guindo, el nogal, la higuera, el duraznero, el manzano. Se cultivo la vid y se fabrico el vino. También el guindado.
Se exploto la sal de las salinas vecinas; especialmente de la llamada actualmente La Espuma, a cinco leguas aguas arriba de Patagones. También se exploto la saucería, con cuya madera se construyeron balandras necesarias, según Viedma, para la navegación del río Negro.
La cría de ganado fue otra de las fuentes de enriquecimiento de la zona. Se adquirieron en un principio caballos, vacas y ovejas por trueque con los indígenas. Sin embargo algunos animales entraron a la región por barco, enviados desde el río de La Plata. En 1782 llegaron las primeras ovejas embarcadas desde Buenos Aires, eran 22 animales. Debemos dejar aclarado que la explotación ovina en gran escala solo comienza en la zona después de 1860.
Última actualización el Miércoles, 08 de Septiembre de 2010 01:31
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 Pese a la importancia del emplazamiento de Carmen de Patagones, la avanzada mas austral de España en nuestro desierto, los virreyes poco a poco fueron desentendiéndose de su vida y sus problemas, por lo que comenzó un largo período de estancamiento para las márgenes rionegrinas, ya que los jefes militares designados para su gobierno fueron, según el historiador José Juan Biedma, "de jerarquía subalterna y escasísima preparación".
Así sorprendió a Patagones la Revolución de Mayo. Dijimos una vez que este hecho paso poco menos que inadvertido para el pueblo Maragato, tal era su lejanía del escenario en el que tuvo lugar; pero cuando llego a su conocimiento solo pudo originar en él sentimientos de rechazo, ya que un movimiento de esa naturaleza constituía para un pueblo como el de Patagones, respetuoso de su origen y amante profundo de sus tradiciones, un acto de indisciplina hacia el rey, hacia sus costumbres, hacia su fe religiosa.
Última actualización el Martes, 07 de Septiembre de 2010 17:26
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 El Carmen de Patagones, asentado a horcajas sobre la gran corriente fluvial rionegrina, vivió largos años en plena soledad. Pero a pesar de ello tuvo momentos de grandes urgencias, de tremendas responsabilidades, tales los vividos en el año 1827 cuando supo enfrentar y vencer una bien organizada expedición brasileña integrada por 613 hombres bajo el mando del capitán de fragata inglés James Shephard.
Desde diciembre de 1825 Argentina se hallaba en guerra con el Imperio del Brasil. El derecho de pertenencia del territorio actualmente uruguayo había provocado el conflicto.
A raíz del bloqueo del puerto de Buenos Aires por la escuadra imperial, al apostadero naval rionegrino se había transformado en el seguro refugio de nuestros corsarios que atacaban valientemente el poderío naval enemigo.
Última actualización el Martes, 07 de Septiembre de 2010 17:32
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