RiaNet

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente

La Bahía Blanca en el siglo XIX

E-mail Imprimir PDF
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 

Puerto sobre el Arroyo NapostaDesde los años de sus respectivas fundaciones hasta bien entrado el siglo XIX tanto el asentamiento de Carmen de Patagones como Bahía Blanca constituían verdaderos enclaves de población en el extremo sur de la frontera. Aquellos remotos destinos se comunicaban y aprovisionaban con Buenos Aires por vía marítima, cumpliéndose incluso el recambio de las dotaciones militares. Aquel servicio de cabotaje se realizaba en forma irregular por sumacas, patachos, goletas y bergantines, a los que se sumarían, a partir de 1873, los primeros barcos a vapor.

Todas estas naves eran piloteadas por veteranos capitanes que, con audacia, debían sortear sin señalamiento alguno y aun bajo tempestades, los peligrosos bancos del canal de acceso de la bahía, lo que no impidió que el sitio igualmente fuese célebre por la gran cantidad de naufragios producidos en él. En 1875, siendo Nicolás Avellaneda presidente de la Nación, y con el doble propósito de afirmar la soberanía e incentivar el comercio marítimo, firmó el decreto que señalaba en su primer artículo la creación de una receptoría en el puerto de Bahía Blanca, destinada al comercio exterior e interior.

A partir de allí el embarcadero del Napostá quedó facultado para operar como puerto de ultramar. Sin embargo ninguna compañía extranjera estuvo dispuesta a fletar sus barcos a dicho destino pues, a pesar de la labor de avezados prácticos como Domingo Laborda, Juan Plunkett, Edmundo Elsegood, Juan Kanout o Luis Siches, la falta de señalamiento adecuado hacía sumamente riesgosa la navegación por los canales de la bahía.

Para 1880 varias circunstancias hicieron imperativo el señalamiento de la ría: por un lado la conquista definitiva del desierto consumada el año anterior había multiplicado la actividad agropecuaria de la región, además la Compañía de Ferrocarriles del Sud proyectaba extender sus líneas desde Azul con salida al Atlántico, lo que demandaba la construcción de un importante muelle comercial y por último las apetencias de Chile sobre territorios patagónicos indicaban la necesidad de ejercer un control efectivo sobre las costas. Así, el entonces presidente de la Nación Julio Argentino Roca junto a su ministro de Guerra y Marina General Benjamín Victorica, crearon una Comisión de Faros y Balizas, bajo cuya responsabilidad estaría realizar los estudios y trabajos hidrográficos tendientes al señalamiento de las costas argentinas, con especial énfasis en la zona de la ría de Bahía Blanca.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.

Foto: Primera fotografía del , que fue el empleado por los fundadores de la fortaleza. Histamar – Historia y Arqueología Marítima.

La Bahía Blanca en el siglo XIX
Comentarios (0)
Última actualización el Martes, 07 de Junio de 2011 13:30  
Bahía Blanca

Nubium 34.5