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Reseña Histórica

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Arroyo ParejaHacia 1822 el gobierno de la provincia de Buenos Aires, ante el temor de incursiones de países extranjeros sobre la costa atlántica, dispone el reconocimiento de nuestra zona, a la que se la llamaría Bahía Blanca, con el propósito de fundar una población.

Durante el mes de diciembre de 1823 se la describió como muy favorables para la instalación del poblado (que nunca se concretaría) en las inmediaciones de un arroyo, al que lo llamarían Pareja, nombre que correspondía al encargado de la misión, don Joaquín Fernández Pareja, nacido en Galicia y llegado al Río de la Plata en 1808.

Desde aquel momento Arroyo Pareja comenzó a presentarse como un lugar potencial para el asentamiento humano y el desarrollo de diversas actividades económicas.

La primera de ellas fue en 1894, cuando el Sr. Eugenio Pinsolles, de procedencia francesa, decidió instalar un criadero artificial de ostras, introduciendo las ostras madres que servían de semillas. En un primer momento los trabajos dieron resultados positivos, pero hacia 1896, la empresa fracasó. Se deduce que pudo haber sido las fuertes corrientes del canal o bien el restringido consumo, que hacía poco rentable dicha iniciativa.

Posteriormente, el Sr. Francisco Torrontegui junto a su familia, deciden instalar, en 1897, una fábrica de conservas de pescado, llamada La Vascongada, que sería una de las primeras industrias locales.

A fines del siglo XIX, el gobierno nacional ante una inminente guerra con Chile, por cuestiones limítrofes, comprendió la necesidad de establecer obras de defensa en la costa sur y tender una red telegráfica que uniera Arroyo Pareja con la Capital Federal. Fue entonces cuando se estableció una oficina de telégrafo en aquel paraje (1896), cuyo encargado fue el señor José Pedro Varela, procedente de Buenos Aires, quien sería nombrado el primer poblador efectivo del Puerto Militar.

La oficina prestó importantes servicios a los buques de la Armada Nacional como a aquellas comisiones de estudio, que arribaban para determinar cual sería el lugar más apropiado para la construcción del Puerto Militar.

Una vez iniciadas las obras del mismo junto con el ferrocarril estratégico, comenzaron a llegar a nuestra región, infinidad de obreros, de los cuales, gran parte se establecieron en un primer momento en Arroyo Pareja.

Un ejemplo de ello fue don Natalio Salomoni y su esposa, que arribaron el 12 de julio de 1898 al lugar, para trabajar junto al ingeniero Luis Luiggi en la construcción del puerto.

Se formaría de esta manera, una pequeña población que iba en aumento, a medida que se activaban las obras de defensa. Pero luego, esa población poco a poco se trasladaría a Punta Alta, en virtud de su proximidad al ferrocarril.

Pasados los años, con la construcción de la extensa línea férrea de Rosario a Puerto Belgrano y con la iniciación de las obras del Puerto Comercial, en la desembocadura del Arroyo Pareja, volvería a recibir un impulso muy importante puesto que la zona comenzó a recibir un intenso movimiento. Diariamente arribaban centenares de camiones repletos de bolsas, motivando la radicación de varias familias y negocios.

El caso más notorio para mencionar, es la labor realizada por el señor Rafael Nicoliche, de origen yugoslavo, llegado a Punta Alta en 1912.

Comenzó a trabajar en la Base Naval, luego instaló por el año 1920, una casa de fotografía, óptica y joyería en Punta Alta, hasta que viendo el futuro promisorio del Puerto Comercial de Arroyo Pareja decidió trasladarse a aquella zona en 1937, conformando el paraje que se conocería como Villa Nicoliche. Comenzó por construir en un lote, además de su casa, una serie de locales y una serie de chalecitos y habitaciones, que serían destinados para el alquiler. Los mismos eran requeridos por camioneros, bolseros, empresarios relacionados con las actividades del Puerto Comercial y por aquellas personas con intenciones de establecerse allí. Finalmente el 18 de noviembre de 1939, inauguró un bar llamado Player, que se convertiría en el lugar de mayor afluencia de camioneros, vecinos y veraneantes. El mismo ofrecía para la diversión de su público, fiestas bailables que se realizaban los días feriados y los jueves.

Rafael Nicoliche poseía un espíritu de progreso inigualable, puesto que luchaba para que el lugar tuviera las mejores condiciones posibles. La villa contaba con un generador de luz y un surtidor de nafta. Pero además, él intercedió ante las autoridades para conseguir que el pueblo en formación recibiera desde Punta Alta la provisión de agua corriente e incluso se abocó para contar con el funcionamiento de una escuela, a la cual para el año 1939 concurrían alrededor de 100 niños.

Pero Arroyo Pareja, más allá de funcionar como un punto comercial y poblacional importante, también atrajo turísticamente, ya que a partir de 1923 funcionaba como balneario. Éste pertenecía a la empresa concesionaria del Puerto Comercial y por ello cobraba entrada para ingresar.

Más allá de ello era un balneario sin igual, poseía una escollera con escalinatas; en la zona para los bañistas existía una red protectora para evitar el ingreso de medusas, contaba también con unas 30 casillas las que se alquilaban a los bañistas.

Las condiciones de este balneario hacían que concurriesen varios vecinos de Punta Alta, como de Bahía Blanca, Coronel Pringles y Coronel Suárez que llegaban en el tren Rosario-Puerto Belgrano, para pasar una tarde agradable que se prolongaba hasta el anochecer con los bailes que se realizaban en el lugar.

Pero la vida que estaba cobrando ese paraje sería interrumpida por el año 1948, cuando se procedió a la federalización de todo ese territorio, cuyo objetivo esencial radicaba en el deseo de ampliar las defensas nacionales, uniendo Puerto Belgrano con Baterías. Esto llevó a expropiar una extensión de 220 hectáreas y un total de 96 propietarios a los que se les pagaría el monto que le correspondía a cada uno. Con el tiempo poco a poco las edificaciones que se habían realizado fueron destruidas y el balneario fue cerrado al público.

Ese fue el punto que marcó el final, de aquella barriada que había soñado convertirse en una ciudad potencial con vista a la costa atlántica.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.

Notas:

- Guardiola Plubins, “Historia de Bahía Blanca”, Bahía Blanca, 1995 (inédito).

- Crespi Valls, Antonio. “Gran Álbum de Punta Alta 1898-1941”, Bahía Blanca, Ed. Sureña, 1941.

- Punta Alta. Ayer y Hoy. Álbum Revista Editado con Motivo del 33º aniversario de la fundación de Punta Alta. 1898-1931, P. A. s/e, 1931.

Entrevistas: Nicoliche Héctor, Torrontegui Francisco, Ramos Lorenzo.

Fotografía: HISTAMAR - Historia y Arqueología Marítima.

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Última actualización el Martes, 01 de Junio de 2010 23:17  
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