
El armador Henry Hutton alcanzó a construir 16 goletas en sus astilleros, considerados en su momento los más importantes de la costa entre Nueva York y Boston. Hacía 11 meses se había deslizado por la misma rampa de New Haven el casco de la goleta “Lyman M. Law” de idénticas características que la “Lucinda Sutton”, aunque tenía 14 pies menos de eslora.
La “Lucinda Sutton” era un esbelto bajel de cuatro palos. Cargaba velas auricas, también llamadas cangrejas; gavias o “velachos” en los masteleros, y una ordenada línea de foques sobre su airoso bauprés que se proyectaba desde las perfiladas amuras de una proa alta audazmente lanzada. Era una obra maestra de la arquitectura naval. Para su construcción, se emplearon 470.000 pies de pinotea procedente de los estados de Oregón y Pensilvania, y más de 272.000 pies de madera dura para las cuadernas. Sus mástiles promediaban los 40 metros; la idea de su altura la da un hecho circunstancial, cuando tuvo que pasar debajo del puente de Brooklyn en la bahía de Nueva York, tuvieron que desmontarle los masteleros.
La superficie del velamen era de 5.000 yardas. Disponía de un motor auxiliar a vapor de 6 cilindros para izar las velas, levar sus dos anclas de 4.000 libras cada una, accionar los sistemas de calefacción, como así también las poderosas bombas de achique. Además de las dependencias de comando en el puente, tenía 8 camarotes con baños, y era tan avanzado el sistema de maniobra del velamen, que su dotación era de solo once tripulantes. Sus 67 metros de eslora, 14 metros de manga, 7 metros de puntal, y 2.500 toneladas de porte, hacían de la goleta “Lucinda Sutton” la mayor nave del mundo en su clase.
La flota de Henry Sutton estaba afectada al tráfico marítimo de cabotaje a lo largo de la costa de los Estados Unidos. Ocasionalmente, alguna de las goletas realizaban viajes de ultramar. Durante la primer guerra mundial, las embarcaciones del empeñoso armador de New Haven, fallecido en 1896, fueron utilizadas en el comercio internacional. Dos de sus veleros atacados por buques de guerra germanos desaparecieron en el Mediterráneo. Uno de ellos, precisamente la goleta “Lyman M. Law” fue torpedeada y hundida el 12 de febrero de 1917 por el temible submarino alemán U 35 que hizo estragos en la marina mercante de los países aliados.
Coincidentemente, un mes y medio después, su gemela la “Lucinda Sutton”, regentada por la compañía armadora South American Shipping Co; empresa neoyorquina que justipreció su perdida en 75.000 dólares; correría la misma suerte, pero por causas totalmente ajenas a la conflagración que sembraba de cruces los caminos del mar y los campos de batalla de los países europeos.
Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.
Referencias: Guardiola Plubíns, José. “Historia de Bahía Blanca”.
Foto: HISTAMAR – Historia y Arqueología Marítima.










