Esta constituida por dos costados que guían a los peces hacia la boca de la red y por la cola donde los peces quedan atrapados. Este arte se fondea de acuerdo a la dirección de la marea, con dos anclas separados que sostienen cada uno de ellos un cabo atado al costado de la red. Son colocados de acuerdo a la dirección de la marea.
Técnica de operación:
Elección de la zona
Profundidad de 3 a 12 metros, con velocidad de marea para que arrastre al pez hacia la boca.
Calado de la red
Con dos anclas previamente fondeados a una distancia de 20 brazas entre si, se ata desde la canoa que porta las redes cada lateral a los cabos que ya tiene cada ancla. Esta maniobra empieza cuando la marea comienza a “caminar” para ir bajando la red con tensión para que no se enrede o se embrolle. Según la capacidad de la embarcación y/o cantidad de personal se calan de 4 a 10 redes por cada ciclo de marea.
Recolección de la captura
Se recorren las redes 1 a 2 veces antes de sacarlas al final de cada marea. La recorrida se efectúa con la lancha y sin sacar la totalidad de la red del agua, ya que a través de un lazo (“chiapo”) que se coloca a unos 3 metros antes de la cola de la red, se cierra la misma y se sube a bordo. Luego se desata y se vacía en cajones.
Nuevamente se ata el final de la red y se vuelve al agua hasta el final de la marea donde se saca totalmente hasta la otra marea o hasta el otro día.
Selección de la captura
Del volumen embarcado se sacan primero los peces grandes, conservando los de valor económico (pescadilla, gatuzo, lenguado, etc.) devolviendo al agua los demás (chuchos, rayas, etc.).
Luego a través de zarandas de tejido selectivo, se filtran los de tamaño comercial, devolviendo al agua los juveniles. En la misma zaranda se separan manualmente los peces chicos (sardas, sardinas, juveniles de pescadilla y corvina, etc.) que vuelven al mar y, los langostinos grandes y chicos. Quedan solo los camarones que se van colocando en los canastos de cocción.
Se cocinan a bordo en ollas de 50 litros con agua de mar agregando ½ kilo de sal gruesa (sin agregados para consumo humano Mg. I.).
Se hierven de 4 a 5 minutos mientras se revuelve con un cucharón. Se sacan del canasto de cocción y se coloca en zarandas para enfriar y luego se encajonan.
Cuando el mercado lo requiere, los langostinos y los camarones se encajonan crudos. Debido a la facilidad de descomposición se sumergen en una solución de meta-bisulfato de sodio (diluida) para su conservación.
Fuente: Camilo Bernárdez - Material de difusión del Museo del Puerto.