
Para el año 1915 el pueblo de Patagones, representado por sus fuerzas vivas, se dirigió a los gobiernos de la Nación y de la Provincia, exigiendo la terminación del ferrocarril, El BAP, sin embargo, adujo serias razones por la paralización de las obras, adelantando que, posiblemente, tendría que solicitar nuevas prórrogas.
El ingeniero, Enrique de la Madrid, de la Dirección General de Ferrocarriles, se mostró opuesto a conceder más plazos, recordándole a la empresa que el plazo vencería indefectiblemente el 31 de diciembre de 1916.
Las obras siguieron paralizadas, a pesar de haber recibido la empresa una intimación para que, en un plazo de tres meses, reanudara las mismas.
Llegado 1920, el Gobierno le concede al BAP, un plazo de 18 meses para la terminación total de los trabajos.
Relata Arturo H. Coleman, en su libro, Mi vida de ferroviario inglés en la Argentina:
“Yo había seguido, con todo interés, la marcha de los trabajos del FCP y, estaba al tanto de las dificultadas surgidas...... Resultó así, que, cuando en enero de 1920, el gerente general del FCS me comunicó que deseaba mantener una entrevista conmigo en las oficinas del presidente de la Comisión Local, a la que asistiría el propio presidente Don Fernando Guerrico, yo estaba en posesión de muchos datos concernientes a la línea a Patagones, aunque no sospechaba que pudieran ser de inmediata utilidad y aplicación.
En la reunión, estrictamente confidencial y reservada, se me explicó que el FCS, tenía la oportunidad de adquirir del Pacífico, el ramal de Bahía Blanca a Patagones en toda su extensión ya construida y para continuarlo hasta el río Negro de inmediato. Se deseaba conocer con exactitud en que condiciones se encontraban las instalaciones realizadas y sobre todo que perspectivas comerciales existían para justificar la compra de la concesión, por lo cual se me confiaba la delicada tarea de investigar y presentar un informe con la mayor urgencia”.
Arturo H. Coleman organiza un viaje a Patagones, acompañado por el ingeniero del Sud Ben Nelson y funcionarios del FCBAP, elevando el 29 de enero de 1920 un amplio informe.
Dicho informe, elevado por la Gerencia General, en Bs. As., al Directorio en Londres, en marzo de 1920, es aprobado y, basado en el mismo, en el mes de octubre, se decide la compra del ramal al FCBAP, obviamente, con la aprobación del Gobierno Nacional.
El FCS se hace cargo de la línea a partir del 1º de enero de 1921.
El primer tren que partió de BBS, hasta Stroeder, lo hizo el 3 de enero de 1921, al tiempo que se aceleraban las obras de construcción.
La traza del BAP, entre empalme Bordeu y Aguará, quedaría desafectado, ya que el FCS realiza un nuevo empalme a Patagones, en su vía a Neuquén, este se conoce como Empalme Aguará.
Todavía hoy se pueden ver, nítidamente, los altos terraplenes, de la traza anterior, que fueron necesarios para salvar, sobre nivel, a través de un puente, la vía del FCS a Neuquén, entre el empalme Bordeu y la estación Aguará.
Dicho puente, de acero, fue desmantelado, pero se conservan perfectamente los apoyos del mismo construidos en mampostería de ladrillos.
También se puede observar, en esta primera traza, un puente, construido completamente de ladrillos comunes, con forma de bóveda doble, para salvar el cauce de un pequeño arroyo.
En pocos meses, el FCS, haciendo honor a su eficiencia, llega con la primera locomotora a Patagones que había sido esperada “por espacio de 30 años”.
Hacia mediados de noviembre habían quedado terminados los terraplenes y, el martes 22, los rieles llegaban hasta el lugar donde se construiría la estación Patagones, y con ellos el primer tren no oficial, encabezado por una locomotora, la Nº 3096, que fue bautizada “La Maragata”, por los pobladores.
Entre Stroeder y Patagones, se construyeron las estaciones de José E. Casas y Cardenal Cagliero.
La llegada de los rieles, a Patagones, dio lugar, según el diario La Nueva Provincia del jueves 24 de noviembre de 1921: ...”a un interesante acto, en el cual participaron numerosas personas de Viedma y Patagones. A las 18 hs. del día indicado una dama clavó el ultimo clavo de vía, dándose con ello terminada la línea. Enseguida se labró el acta conmemorativa, suscribiéndola el ingeniero director de la obras, las autoridades de ambos pueblos (Viedma y Patagones) y numerosas personas”.
La inauguración oficial se demoraría hasta el mes de abril de 1922.
El 30 de noviembre de 1921, Arturo H. Coleman, arriba a la estación de Patagones, en el primer coche ferroviario que llegaba a ella.
Fuente: RUMBO AL SUD, Por Héctor Guerreiro.










