
Escapando de los límites cronológicos impuestos al presente trabajo, se trazará una breve semblanza del destino inmediatamente posterior que le tuvo el Puerto Comercial de Punta Alta y el conjunto de inversiones francesas en la región. La década de 1930 trajo aparejada una profunda crisis del sistema ferroportuario nacional. Crisis económica, baja del precio de las materias primas y la competencia del versátil transporte automotor sufrida por el tren fueron factores que coadyuvaron a marcar el principio del fin de una era en la Argentina. El puerto de Arroyo Pareja, pese a todo, sufrió un cambio notable cuando firmas exportadoras como Dreyfus y Bunge y Born lo constituyeron como sitio de embarque alternativo a los puertos de Bahía Blanca. Nuevos galpones, cintas transportadoras y hasta la escollera de piedra de quinientos metros (finalizada en 1933) sirvieron para acondicionar los muelles para la nueva actividad que, si bien era estacional, les otorgaba un inusual movimiento.
Fue el canto del cisne del trajinado emprendimiento. A partir de finales de la década, esta actividad también se fue diluyendo. La Segunda Guerra Mundial significó un duro golpe para las alicaídas compañías galas. Durante el gobierno de Juan D. Perón se llevó a cabo la polémica medida de nacionalización de los activos de las sociedades foráneas. En el caso que nos interesa, el traspaso de los bienes de las empresas francesas al Estado tuvo lugar el 17 de diciembre de 1947, marcando el fin de una era. En ese contexto, el viejo puerto pasó a denominarse Puerto Rosales y fue puesto bajo administración de la Armada que, luego de un incendio, desmanteló galpones, grúas y edificaciones consideradas obsoletas, desactivándolo en forma total.
En 1967 el puerto, nombrado oficialmente Puerto Rosales, pasó a depender de la Administración General de Puertos, lográndose en esa época el dragado de los canales de acceso. A partir de ese entonces, hubo una serie de proyectos de capital privado para reactivar la Terminal portuaria. Pero la situación económica y política de Argentina, siempre fluctuante, impidió la concreción de la mayoría de ellos. Sólo se concretó en 1961 la Terminal con un depósito petrolero y una boya de embarque en Punta Ancla, término de un oleoducto vinculado a pozos en Neuquén. En 1973, se instaló una segunda boya frente a Punta Cigüeña, dotándose al complejo de una gran playa de tanques. En Mayo de 1993 quedó inaugurada la Administración de Puerto Rosales, paso previo de la transferencia de la estación portuaria de la Administración General de Puertos de la Nación a la Pcia de Bs. As., concretada el 8 de julio de ese año.
A partir de entonces comenzó a fortalecerse la idea de una participación más activa de la comunidad puntaltense en los destinos del puerto.
En los últimos diez años de su siglo de existencia, el núcleo de fuerzas políticas e institucionales puntaltenses han acordado una idea común: el desarrollo futuro de la ciudad depende en gran parte del desarrollo de puerto Rosales y por lo tanto nuestra comunidad debe participar activamente de su gobierno.
La idea autonómica se hizo carne en cada uno de nosotros y ya es indiscutible.
Es que Arroyo Pareja o Puerto Rosales, no importa el nombre, mantiene vigente al cabo de su primer siglo de existencia las ventajas geográficas y estratégicas que observó el Ing. Abel Pagnard y que lo animaron a idear la construcción del puerto más importante de Sudamérica de aquel momento.
Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.
Foto: Histamar – Historia y Arqueología Marítima.










