
El señor Adolfo Grumbein, con una intuición exacta del grandioso porvenir que esperaba al Puerto de Bahía Blanca, propuso al Gobierno Nacional el dragaje y canalización de la desembocadura del Arroyo Napostá, en el año 1885, prometiendo construir un amplio puerto, de aguas profundas y dotado de elementos modernos para el embarque y desembarque de mercaderías.
En cambio dé ello, pedía como única compensación, una extensión de terrenos en la ribera y la concesión, por treinta años, de la explotación del puerto, sin que nadie pudiera construir otro desembarcadero en Bahía Blanca.
Careciéndose, como se carecía de un muelle capacitado para las operaciones del comercio, el proyecto apasionó durante unos meses a la opinión pública y a la prensa.
Naturalmente que su proposición fue desechada de plano, alegándose diferentes artículos y leyes. A buen seguro que la visión del señor Grumbein, por optimista que ella fuera, no hubiera alcanzado nunca a suponer lo que sería Ingeniero White en el futuro, y lo ridículo que hubiera parecido, en 1915 su puerto del Maldonado y las instalaciones en él emplazadas ante las necesidades crecientes del movimiento portuario de la ciudad.
Fuente: Ingeniero White, Álbum Conmemorando el Primer Centenario de la Fundación de Bahía Blanca. 11 de Abril 1828 – 1928. Editores y Colaboradores: Sr. Antonio Crespi Valls, Sr. José Lanzilotta, Sr. L. Sadovsky, Sr. Manuel Troncoso, Sr. Benjamín Cifuentes.










