
[...] Llegamos, por fin, al progreso más notable de nuestro Puerto desde su fundación:
Convertir en realidad el viejo sueño y la aspiración de un Puerto Nacional en Bahía Blanca. El diputado nacional doctor Mario M. Guido, con una constancia a toda prueba logró sacar a flote la aprobación de la ley mandando construir en Bahía Blanca un Puerto Fiscal. Mucho tuvo que luchar el diputado nombrado para conseguir su objetivo, llevando a la práctica en forma siempre restringida y hasta con escasez de partidas en el presupuesto.
Se sospecharía que no existe interés en las esferas oficiales por este Puerto. Pero, a pesar de ello, la fe y constancia del diputado Guido y el apoyo bahiense, hacen que poco a poco las obras surjan y lleguen a término, dirigidas con una dedicación extraordinaria por el ingeniero Flores, a quien recordará siempre con cariño nuestro pueblo. El proyecto presentado en 1922 a la Cámara, suscripto por el diputado Dr. Mario M. Guido, dice así:
"Art. 1º: Autorízase al poder ejecutivo para construir en la zona fiscal del estuario de Bahía Blanca, las siguientes obras que constituirán el puerto nacional de Bahía Blanca: un muelle para la navegación de ultramar, de una extensión no menor de 350 metros y otro de 250 metros para la navegación de cabotaje, ambos con todas las obras accesorias necesarias: dragado, relleno, vías férreas, calzadas, maquinarias para carga y descarga, aguas corrientes, depósitos, edificios para aduana y resguardo, tinglados, usinas e instalaciones eléctricas y el acceso al camino adoquinado de Bahía Blanca a Ingeniero White".
"Art. 2º: Estas obras se ejecutarán entre los puertos particulares de Ingeniero White (F.C.S) y Galván (F.C.P.), de acuerdo con los estudios, planos y presupuestos realizados por el ministerio de obras públicas de la Nación".
"Art. 3º: El poder ejecutivo podrá invertir en la ejecución de estas obras hasta la cantidad de 5.434.000 pesos moneda nacional".
"Art. 4º: Los gastos autorizados en el artículo anterior, se imputarán:
(a) Al artículo 22 de la ley número 5944, pesos 2.227.000 m/nacional.
(b) A rentas generales: 3.207.000 pesos m/nacional. Al fundar su proyecto, decía el diputado Guido, que él "reanudaría y estimularía la navegación de cabotaje, muerta hoy por la oposición de intereses con los ferrocarriles, dueños de los puertos; desarrollaría la importación, atenuando así el recargado tráfico del puerto de la capital; acercaría la bodega de los buques a los almacenes de los depósitos, para que la mercadería pase del uno al otro directamente; permitirá la inmediata intervención fiscal; Disminuirá los trasbordos; Permitirá la eficacia de los reclamos que deba hacer el destinatario de la mercadería; Implicará una gran economía al introductor y se beneficiará el fisco".
En otros párrafos de la memoria descriptiva, se leía: "Lo curioso es que hasta en documentos públicos se menciona el puerto de Bahía Blanca y la creencia general de la opinión es efectivamente la de que existe ese puerto, junto, como parecería natural, a la ciudad del mismo nombre. No es así, sin embargo. Tal puerto no existe y la ciudad, aunque se la diga marítima, no puede ni asomarse al mar.
Lo que hay son dos; puertos, es decir, dos muelles, construidos por y para los ferrocarriles el Sud y el Pacífico. A uno se le llama Puerto Ingeniero White y al otro Puerto Galván.
Ambos han prestado y prestan beneficios positivos que nadie desconoce; pero como es lógico, sirven más a los intereses de las respectivas empresas que a los intereses públicos generales.
Son puertos cerrados, de exclusivo uso particular y sin libre acceso, como no sea por los rieles de cada una de las dos empresas. La ciudad no tiene contacto con esos puertos y a las empresas les interesa, como es humano, que ese contacto sea siempre por su intermedio.
Y no sé qué poder sugestivo desarrollan esas grandes empresas, pero es el caso que aun existiendo, desde 1907, una ley número 5944, en cuyo artículo 22 se disponía la construcción de depósitos fiscales en Bahía Blanca, nunca se realizó ese propósito a pesar de haberse estudiado minuciosamente por los técnicos y funcionarios, de los ministerios de obras públicas y Hacienda.
Ahí está, sin destino, el millón de pesos oro que debía hacer surgir los depósitos fiscales.
No se imaginará, sin duda, el ex senador Láinez que fue quien, calurosamente, en 1907, obtuvo la sanción de ese millón de pesos oro, que todavía, después de 15 años, su ley parezca un proyecto.
Para dar una idea exacta de la evolución fiscal de estos puertos, a pesar de todas sus trabas actuales, y para inducir sobre todo el desarrollo que adquiría la renta aduanera, si aquellas trabas desapareciesen como desaparecerían con la construcción del puerto en proyecto, voy a presentar una breve, pero elocuente estadística, sobre la renta recaudada en cuatro decenios por la aduana de Bahía Blanca:
- De 1880 a 1890 $ 626.170;
- De 1891 a 1900 $ 5.051.393,83;
- De 1901 a 1910 $ 15.315.776,58;
- De 1911 a 1920 $ 40.149.421,07;
Me parece; pues, que vale la pena invertir los cinco millones de pesos que propongo para una obra de cuya utilidad fiscal dan tan elocuente prueba las cifras apuntadas. Máxime si se tiene presente que estimulada la importación con el nuevo puerto, la renta adquirirá mayores proporciones".
Día grato para Ingeniero White, el que se inaugure el Puerto Nacional. [...]
Fuente: Ingeniero White, Álbum Conmemorando el Primer Centenario de la Fundación de Bahía Blanca. 11 de Abril 1828 – 1928. Editores y Colaboradores: Sr. Antonio Crespi Valls, Sr. José Lanzilotta, Sr. L. Sadovsky, Sr. Manuel Troncoso, Sr. Benjamín Cifuentes.










