
La golfada marinera de la bahía Blanca los tuvo, y de mérito.
Se llamaron: Laborda, Plunkett, Harris, Elsegood, Avenente, Dasso, Knout, entre algunos de los más notables de antaño, quienes supieron alternar las tareas de practicaje con la de los expertos pilotos de altura cabos afuera, gobierno de buques propios o ajenos.
A ellos, les siguieron los que están mas cerca del recuerdo: Salvador Ursino; Talian Bugarini; José "pescadilla" Di Meglio; todo un símbolo de nuestra tradición portuaria; Salvador Di Meglio, Pedro Bellavigna, Gerardo González, Erasmo Forte; a quien el Centro Marítimo le confirió una meritoria medalla; Gayetano Forte, Francisco Forte; legendario “patrón” de la chata a vapor; Atilio Imperiale, Roberto Abad, Vicente Agulló; trágicamente desaparecido en aquel infortunado accidente cuando la embarcación de los prácticos colisiono con un submarino de la Armada frente a la boya 19; Ricardo Regazoni; José Canosa, Víctor Delorenzo, Antonio Raye, Turcato Romano, Francisco Domenech, Alfredo Viola, Basilio, Llambías, Tacone, Bongiorno, Padolini, Aquino…
Honrando el pulso torrencial de tantas manos portuarias y de los que indudablemente falta mencionar pero que hicieron con abnegación la historia de los muelles y las radas de Ingeniero White.
Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.
Referencias: Guardiola Plubins, José. "Historia de Bahía Blanca". Tomo IV, Pág. 901, 902 (inédito).










