
La figura de don Luis Alimonda surge cuando el puerto estaba en formación y los médanos predominaban en un ambiente desolado y en la última existencia de la indiada.
El temple y la voluntad indomables de Alimonda, primer práctico aparece en un escenario donde las hazañas florecen, en estos canales que rechazaron a Joaquín Fernández Pareja, cuando vino con los materiales para fundar Bahía Blanca, y donde descansan navíos que se atrevieron a vencer esta peligrosa bahía.
Alimonda nació en 1875, en Génova. El padre marinero como él, lo trajo a América. Comenzaron a trabajar, al poco tiempo el padre resolvió volver a Italia. Luis quedó solo, a bordo de un remolcador, hasta que la competencia desigual para él, de las empresas navieras, lo desalojaron.
En Puerto Belgrano, necesitaban un práctico y Nicolás Mihanovich lo recomendó. A las pocas semanas el almirante Barilari le encomendó esa tarea:
"¿No se anima don Luis a entrar el Iowa?" le preguntaron.
Era un buque norteamericano que llegaba procedente de Cuba. Por supuesto el barco llegó sin inconvenientes. Fue el primer navío que entraba en el apostadero.
Hasta 1930, Alimonda había entrado en el puerto como práctico 13.239 barcos. Entre entradas y salidas o cambio de ubicación en Puerto Belgrano, había movido ochocientas veces a los acorazados Moreno y Rivadavia.
Son innumerables anécdotas de su diario quehacer. Su gran amigo el ingeniero Luis Luiggi lo visitaba asiduamente en su casa conocida como Villa Alimonda en la Calle 25 de Mayo entre Mitre y Luiggi.
Su figura queda en el recuerdo. Hoy sus descendientes, algunos navales de prestigio, llevan con orgullo su apellido.
Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.
Referencias: Revista "El Archivo N° 7, Archivo Histórico Municipal.










