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Prácticos

Los prácticos

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Hay una raza de hombres, curtidos de mar, que desde tiempo inmemo­rial, amarrados a la caña del timón han surcado los hondos barrancos de la espuma de la ría de Bahía Blanca, a veces con el sol riendo en la mejilla de la vela, otras chorreando Atlántico cuando los severos tribunales de las olas los condenaban a desafiar el arrebatado rugir de las borrascas.

Esos comandantes silenciosos de la audacia, han venido ordenando el rumbo de los buques de todas las banderas del mundo que han flotado sobre las aguas del laberinto del estuario, sorteando a golpes de man­do los peligrosos bancos agazapados en el tenebroso lugar de los nau­fragios. La exacta ubicación de aquellas implacables trampas de barro y arena, la llevaron metida en la memoria de sus puños, para que a partir de la barra de Monte Hermoso, los mascarones de proa pudieran arribar sin una sola mueca de zozobra, a la meta de cáñamo de las ama­rras del muelle.

Tales capitanes de la temeridad, que se prestan para enfilar la de­riva de las más riesgosas travesías en los mares de todas las latitu­des del mundo, solo ostentan sobre sus hombros las anchas insignias de la responsabilidad, y se les llama simplemente: “prácticos”.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.

Referencias: Guardiola Plubins, José. "Historia de Bahía Blanca". Tomo IV, Pág. 901 (inédito).

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Última actualización el Martes, 07 de Junio de 2011 10:24
 

Aquellos comandantes de la temeridad

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La golfada marinera de la bahía Blanca los tuvo, y de mérito.

Se llamaron: Laborda, Plunkett, Harris, Elsegood, Avenente, Dasso, Knout, entre algunos de los más notables de antaño, quienes supieron alternar las tareas de practicaje con la de los expertos pilotos de altura cabos afuera, gobierno de buques propios o ajenos.

A ellos, les siguieron los que están mas cerca del recuerdo: Salva­dor Ursino; Talian Bugarini; José "pescadilla" Di Meglio; todo un símbolo de nuestra tradición portuaria; Salvador Di Meglio, Pedro Bellavigna, Gerardo González, Erasmo Forte; a quien el Centro Marítimo le confirió una meritoria medalla; Gayetano Forte, Francisco Forte; legendario “patrón” de la chata a vapor; Atilio Imperiale, Roberto Abad, Vicente Agulló; trágicamente desaparecido en aquel infortuna­do accidente cuando la embarcación de los prácticos colisiono con un submarino de la Armada frente a la boya 19; Ricardo Regazoni; José Canosa, Víctor Delorenzo, Antonio Raye, Turcato Romano, Francisco Domenech, Alfredo Viola, Basilio, Llambías, Tacone, Bongiorno, Padolini, Aquino…

Honrando el pulso torrencial de tantas manos portuarias y de los que indudablemente falta mencionar pero que hicieron con abnegación la historia de los muelles y las radas de Ingeniero White.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.

Referencias: Guardiola Plubins, José. "Historia de Bahía Blanca". Tomo IV, Pág. 901, 902 (inédito).

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Última actualización el Martes, 07 de Junio de 2011 10:25
 

Don Antonio Amadeo

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Llegó a lo que es hoy el pueblo de Ingeniero White allá por 1880 en compañía de su padre, cuando apenas tenia 16 años. Fueron ellos quizás, los primeros habitantes de la ribera, sino los primeros. ­Antonio, se inicio desde niño en las rudas tareas del mar, secun­dando a su padre en el oficio de pescador. Navego el estuario hasta su última espuma en procura de felices capturas.

Más de una vez su pequeña chalana fue sorprendida por las sordas tempestades que invadían el mar de horizonte a horizonte. Su vida giraba en torno de cuatro sustantivos elementales: barca, remo, vela, red. Ese era su universo invierno y verano, no bien el alba recortaba el perfil serrano de los Tres Picos. Podía soñar cosas blandas en su jergón hecho con juncos secos de la resaca, pero ganar el pan era duro.

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Última actualización el Martes, 07 de Junio de 2011 10:26 Leer más...
 

El primer práctico: Luis Alimonda

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Luis AlimondaLa figura de don Luis Alimonda surge cuando el puerto estaba en formación y los médanos predominaban en un ambiente desolado y en la última existencia de la indiada.

El temple y la voluntad indomables de Alimonda, primer práctico aparece en un escenario donde las hazañas florecen, en estos canales que rechazaron a Joaquín Fernández Pareja, cuando vino con los materiales para fundar Bahía Blanca, y donde descansan navíos que se atrevieron a vencer esta peligrosa bahía.

Alimonda nació en 1875, en Génova. El padre marinero como él, lo trajo a América. Comenzaron a trabajar, al poco tiempo el padre resolvió volver a Italia. Luis quedó solo, a bordo de un remolcador, hasta que la competencia desigual para él, de las empresas navieras, lo desalojaron.

En Puerto Belgrano, necesitaban un práctico y Nicolás Mihanovich lo recomendó. A las pocas semanas el almirante Barilari le encomendó esa tarea:

"¿No se anima don Luis a entrar el Iowa?" le preguntaron.

Era un buque norteamericano que llegaba procedente de Cuba. Por supuesto el barco llegó sin inconvenientes. Fue el primer navío que entraba en el apostadero.

Hasta 1930, Alimonda había entrado en el puerto como práctico 13.239 barcos. Entre entradas y salidas o cambio de ubicación en Puerto Belgrano, había movido ochocientas veces a los acorazados Moreno y Rivadavia.

Son innumerables anécdotas de su diario quehacer. Su gran amigo el ingeniero Luis Luiggi lo visitaba asiduamente en su casa conocida como Villa Alimonda en la Calle 25 de Mayo entre Mitre y Luiggi.

Su figura queda en el recuerdo. Hoy sus descendientes, algunos navales de prestigio, llevan con orgullo su apellido.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.

Referencias: Revista "El Archivo N° 7, Archivo Histórico Municipal.

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Última actualización el Martes, 07 de Junio de 2011 10:01
 


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