
Con la idea de afianzar los dominios del ex virreinato español, el Primer Gobierno Patrio impulsó la idea de la expansión fundacional hacia el sur.
Hacia 1821, la Provincia de Buenos Aires, dirigida por el entonces gobernador Gral. Martín Rodríguez y su Ministro de gobierno Bernardino Rivadavia, decidió extender sus fronteras y consolidar los dominios hacia el sur del Salado, límite “sur” de la entonces Provincia de Buenos Aires, territorio marcado por la “línea de fortines”. La meta era extender la línea territorial sur mediante un “Proyecto de apertura de puertos y fundación de poblaciones”. [Manual de Historia de Bahía Blanca – UNS, 1978.
El 22 de agosto de 1822, la Junta aprobó el proyecto autorizando un empréstito de 3 a 4 millones de pesos para ser destinado a la “construcción de un puerto y establecimiento de pueblos en la nueva frontera, y para la fundación de tres ciudades sobre la costa de buenos Aires y Patagones”.
Con la llegada de Rivadavia nuevamente en el gobierno, el 21 noviembre de 1823, “...se propone fletar un buque para el reconocimiento de la “bahía Blanca”, con el fin de “...asegurar la navegación y el cómodo desembarco de útiles y pertrechos para las poblaciones que a orillas de ese puerto se asentarían, buscando con ello colonizar las tierras ubicadas al sur del país”.
En febrero de 1823, se ponen en marcha dos expediciones, una por tierra al mando del propio Martín Rodríguez y otra por mar integrada por dos buques, que llegaron a fondear en la desembocadura del Napostá chico (Arroyo Pareja), pero tal fue la confusión y la falta de información sobre el terreno por el cual se avanzaba que la misión fracaso.
En Agosto de 1827, el nuevo Gobierno al mando del Cnel. Dorrego, retomó el proyecto de Bernardino Rivadavia, hecho que fue plasmando en un decreto del 16 de agosto de 1827 que reza así: “La necesidad de extender todo lo posible las fronteras del Sur de la Provincia se deja sentir demasiado; tanto más cuanto que ella fomentará al mismo tiempo el puerto de la bahía Blanca”.
La creación del tercer fuerte [luego “Fortaleza Protectora Argentina”] fue encomendada al Cnel. Juan Ramón Estomba - Jefe del Regimiento 7° de Caballería de Línea que guarnecía el Fuerte de la Independencia -. Junto a él fue designando como director principal de la comisión técnica el Ingeniero Militar D. Narciso Parchappe. De esta campaña puede rescatarse el momento previo a su llegada al punto final:
“El 21 de marzo llegaron los expedicionarios a las orillas del Sauce Grande y después de recorrer una diez leguas alcanzaron unos elevados médanos desde donde contemplaron el mar. En la bahía ya estaba fondeada la goleta que desde la boca del Salado conducía los materiales necesarios para la fundación”...
La nave que llevó los materiales era la “Sumaca Luisa”, comandada por el piloto Laborde.
…”Parchappe y Morales recorrieron a caballo durante los días que siguieron las orillas del Napostá que remontaron también con las embarcaciones disponibles”.
El día 9 de abril de 1828, el Cnel. Ramón Estomba llegó al punto elegido por el Ing. Parchappe, quien se había adelantado y se hallaba en el lugar desde el 5 de abril.
Reunidos, le explica a Estomba lo adecuado y propicio del lugar, extrayéndose del diario de Parchappe las anotaciones realizadas luego de la reunión la siguiente anotación referida a su convencimiento respecto de la elección del lugar:
“Le hice ver todas las ventajas de la ubicación que elegí para el establecimiento, tanto a causa de la hermosa colina donde debía construirse el fuerte, como de la proximidad de un buen puerto”.
“...las expectativas de desarrollo de Bahía Blanca – denominación geográfica donde se asentó el conjunto urbano conformado por la Fortaleza Protectora Argentina, el pueblo de la Nueva Buenos Aires y el Puerto de la Esperanza – se basaron desde sus orígenes en sus características propias como fundamentalmente en su estratégica condición portuaria” (En manual curso aprendiendo a conocer mi ciudad).
Fuente: Prefectura de Zona Mar Argentino Norte – Bahía Blanca.










