
Pero la pesca también incluía la construcción de embarcaciones, que se desarrolló gracias a la calificada mano de obra que poseían los talleres de la Base Naval. Un constructor destacado fue Nicanor Díaz, quien había adquirido el oficio en su tierra natal, Asturias, donde su familia poseía un astillero. Su conocimiento le permitió trabajar como empleado destinado a la construcción de embarcaciones en la Base Naval, pero también participó de emprendimientos de particulares. En su haber mencionamos las embarcaciones «San José», «Vitense», «María Isabel» y «San Silverio», pero las que han quedado impregnadas en la memoria de los vecinos fueron la «Stella Maris» y la «Coronel Rosales».
La instalación en Ingeniero White de una empresa norteamericana dedicada a la compra de hígados de cazones, para la extracción de vitamina A, instaron a la formación de una sociedad entre José y Salvador Maio, Domingo y Pascual Suraci y Alejandro Hoffman,
a la que llamaron «La Unión Pesquera», con el firme propósito de dedicarse a la pesca del cazón, especie muy abundante en la ría. En diciembre de 1946, encargaron la construcción de la embarcación Stella Maris, a Nicanor. Ésta se realizó en un terreno aledaño a la vivienda de los Suraci, (en 25 de Mayo a 300). Poseía una extensión aproximada de 19 m. de eslora, 5 de manga y 1,8 m. de puntal, pudiendo tener una capacidad de 66 toneladas. Este tipo de embarcación, fue una de las primeras en su tipo, construida con el fin de salir más allá de la costa, pues las utilizadas hasta ese entonces, sólo tenían el calado suficiente para navegar dentro de la ría. El 13 de junio de 1947 marcó un acontecimiento que llamó la atención del periodismo y cientos de personas que acompañaron el recorrido de la lancha, desde su lugar de construcción hasta el muelle de Puerto Belgrano, donde fue botada.
Luego de la temporada de pesca del tiburón por esta zona, entre agosto y diciembre, la Stella Maris debía trasladarse hacia el sur, Patagones, Rawson y San Blas, donde las capturas aún eran abundantes e hicieron famosa a la embarcación, en San Blas fue bautizada como «la lancha de los 1000», ya que en cada salida, era el promedio de ejemplares que pescaban.
En épocas en que cesaba la captura del tiburón chico, la embarcación, cuyo patrón era Domingo Suraci, se encargaba de transportar ganado vacuno y caprino para las islas, principalmente a la Bermejo, y en muchas ocasiones desde la isla Montes llevaba a vender a Ingeniero White chivos, lana y trigo.
Un intento de mayor envergadura, fue el encarado por la sociedad «La Pesquera Rosaleña», formada alrededor de 1969, por los señores Osvaldo Núñez, Rubén Bugallo, Tulio Crotti y Pedro Micale. El proyecto consistía en la construcción de un pesquero de altura, realizado en «Astilleros Punta Alta» ubicado en Arroyo Pareja. Medía 25 metros y contaba con dos bodegas, una que sería utilizada para los residuos y la otra para el pescado refrigerado.
El acontecimiento generó muchas expectativas dentro de la comunidad rosaleña, puesto que significaría la reactivación de Puerto Rosales como puerto pesquero. La embarcación fue bautizada bajo el nombre «Coronel Rosales»; sin embargo nunca fue utilizada en nuestras costas, ya que la sociedad por diversos problemas económicos tuvo que vender la embarcación y disolverse.
Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires










