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Primeras Actividades

Actividades económicas puntaltenses en la Ría de la bahía Blanca

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Lancha «La Nueva Rosita» navegando en los canales intricados de la riaEl presente trabajo propone analizar las actividades económicas desarrolladas en el espacio de la ría de la bahía Blanca desde una mirada puntaltense. Por ello se mencionarán algunos de los emprendimientos que se sucedieron en las costas rosaleñas desde que hay noticias de ellos hasta la actualidad.

El espacio social que hoy habitan los rosaleños se encuentra íntimamente relacionado con el uso que el hombre ha hecho de los elementos y recursos brindados por la naturaleza. Principalmente el mar, que abrió las puertas hacia el desarrollo de diferentes actividades que formaron parte de nuestro pasado.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.

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Última actualización el Martes, 07 de Junio de 2011 13:14
 

Primeras actividades comerciales

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Desembarco de ganado ovino en la isla Trinidad, desde la lancha «Icaro», propiedad de Florencio GutiérrezA fines del siglo XVIII se impulsó la colonización de las costas patagónicas, con el fin de impedir el establecimiento de ingleses que se acercaban a la costa. En 1779 se fundó Carmen de Patagones, no sólo con el fin de poblar y defender esa zona, sino también de fomentar la explotación de los recursos naturales de la región: el cuero y el aceite de lobo marino y la sal, producto preciado en Buenos Aires y Montevideo donde se lo utilizaba para la salazón de carne.

Las posibilidades naturales brindadas por la bahía facilitaron que con el tiempo florecieran numerosos emprendimientos. Las primeras explotaciones comerciales de la bahía Blanca datarían del período virreinal al ser explorada por cazadores furtivos, que gracias a sus habilidades marítimas, lograban ingresar con sus buques por los difíciles canales y dedicarse a la caza de lobos marinos. Uno de los navegantes más conocidos fue Enrique Libanus Jones, quien poseía un gran conocimiento de las costas patagónicas y había logrado instalar, entre la bahía Blanca y la bahía San Blas, varios establecimientos especializados en la elaboración de aceite de focas y lobos marinos.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.

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Última actualización el Martes, 07 de Junio de 2011 13:15
 

Industrias puntaltenses del siglo XIX

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Construcción de la embarcación «Stella Maris» en baldío de 25 de Mayo al 300, observando José Nicanor DíazPor medio de la Ley 3.232 del 12 de junio de 1895, se establecía:

«Art- 1º- Acuérdese a los señores Eugenio Pinsolles y Cia., el derecho de establecer criadero de ostras y mejillones, en la costa de Bahía Blanca, hasta una extensión de 1.500 metros, fijada con el poder ejecutivo.»[1].

Instalada en Arroyo Pareja, constituyó una tarea ardua y costosa, ya que se debían introducir las ostras madres que servirían de semilla, e intentar su adaptación a las aguas de la bahía. Si bien los trabajos parecían dar resultados positivos, al tiempo la actividad fracasó, sin ser conocidos fehacientemente los motivos. El Gran Álbum de Punta Alta [2], presume que pudieron haber sido las fuertes corrientes del canal o el restringido consumo, que hizo a la actividad poco rentable.

Años más tarde arribó a la zona, el español Don Francisco Torrontegui, natural de la provincia de Vizcaya. En 1897, funda junto a su esposa e hijos mayores, (Aureliano y Norberto), el establecimiento La Vascongada, dedicado a la fabricación de conservas de pescado, constituyéndose en una de las primeras industrias que tuvo Punta Alta. Asentada en las cercanías de la conocida isla Cantarelli (en Arroyo Pareja), la fábrica se especializaba en la elaboración en conservas de las especies características de nuestra zona. Casi una década funcionó hasta cerrar sus puertas. El bajo consumo y la competencia de los productos extranjeros que ingresaban al país sin pagar impuesto alguno, hicieron que la actividad ya no fuera rentable.

Notas

[1] Revista Del Mar. Órgano del Instituto Browniano. Homenaje a la Base Naval Puerto Belgrano en su Centenario. Año XLI. Nº 144, octubre 1996, p.51

[2] Crespi Valls, Antonio. Gran Álbum de Punta Alta 1898-1941. Editorial Sureña. Bahía Blanca, 1941.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.

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Última actualización el Martes, 14 de Diciembre de 2010 07:04
 

El Barrio de Pescadores y la pesca comercial

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Una jornada de pesca en el barrio de pescadores, en el carro José ArtesLas actividades vinculadas al mar tomaron mayor desarrollo con la construcción del Puerto Militar, que trajo aparejada la llegada de futuros pobladores de todas partes del mundo, principalmente italianos y españoles. Algunos de ellos, además de desempañarse como operarios civiles de la base poseían sus respectivas canoas y lanchas con las cuales incursionaban en la actividad pesquera. Un grupo de obreros, dentro del Puerto Militar, formaron un pequeño barrio que se lo llamaba «de los pescadores». Desde allí desempeñaban su actividad con comodidad, recorriendo cada uno de los rincones a la ría; entre ellos se pueden mencionar a las familias Carella, Cecchini, Cartelucci, Angileta, Filócamo, Dignani, Suraci, Ledesma, entre otras, la mayoría de origen calabrés.

Décadas más tarde, alrededor de 1934, debieron trasladarse por disposición de la Armada, de esa zona militar. Aquellos que se dedicaban a la pesca se reubicaron en Villa del Mar y Arroyo Pareja, parajes que les permitían seguir desarrollando el rubro.

La mayoría de los pescadores estaban asociados a la Cooperativa Pesquera Industrial y Comercial Whitense, que se encargaba de vender el pescado en los pueblos vecinos y en Buenos Aires. Allí enviaban la mayor parte de la mercadería, pues aquí el consumo no era muy popular, ya fuera por costumbre alimenticia o por el elevado valor. Para 1930 existía sólo una pescadería, de Francisco Suraci, ubicada en el Mercado Punta Alta en Irigoyen 55; sin embargo, había gran cantidad de embarcaciones que desarrollaban la actividad.

Existían diez lanchas propiedad de los hermanos Suraci (hijos de Francisco), cinco de Pascual Carella, cuatro de Musachio y otras tantas de la familia Salmeri.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.

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Última actualización el Martes, 14 de Diciembre de 2010 07:06
 

Los astilleros

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Traslado de la «Stella Marias» hacia el muelle de Puerto Belgrano para su botadura, 13/06/47. El Regional 14/06/47Pero la pesca también incluía la construcción de embarcaciones, que se desarrolló gracias a la calificada mano de obra que poseían los talleres de la Base Naval. Un constructor destacado fue Nicanor Díaz, quien había adquirido el oficio en su tierra natal, Asturias, donde su familia poseía un astillero. Su conocimiento le permitió trabajar como empleado destinado a la construcción de embarcaciones en la Base Naval, pero también participó de emprendimientos de particulares. En su haber mencionamos las embarcaciones «San José», «Vitense», «María Isabel» y «San Silverio», pero las que han quedado impregnadas en la memoria de los vecinos fueron la «Stella Maris» y la «Coronel Rosales».

La instalación en Ingeniero White de una empresa norteamericana dedicada a la compra de hígados de cazones, para la extracción de vitamina A, instaron a la formación de una sociedad entre José y Salvador Maio, Domingo y Pascual Suraci y Alejandro Hoffman,

a la que llamaron «La Unión Pesquera», con el firme propósito de dedicarse a la pesca del cazón, especie muy abundante en la ría. En diciembre de 1946, encargaron la construcción de la embarcación Stella Maris, a Nicanor. Ésta se realizó en un terreno aledaño a la vivienda de los Suraci, (en 25 de Mayo a 300). Poseía una extensión aproximada de 19 m. de eslora, 5 de manga y 1,8 m. de puntal, pudiendo tener una capacidad de 66 toneladas. Este tipo de embarcación, fue una de las primeras en su tipo, construida con el fin de salir más allá de la costa, pues las utilizadas hasta ese entonces, sólo tenían el calado suficiente para navegar dentro de la ría. El 13 de junio de 1947 marcó un acontecimiento que llamó la atención del periodismo y cientos de personas que acompañaron el recorrido de la lancha, desde su lugar de construcción hasta el muelle de Puerto Belgrano, donde fue botada.

Luego de la temporada de pesca del tiburón por esta zona, entre agosto y diciembre, la Stella Maris debía trasladarse hacia el sur, Patagones, Rawson y San Blas, donde las capturas aún eran abundantes e hicieron famosa a la embarcación, en San Blas fue bautizada como «la lancha de los 1000», ya que en cada salida, era el promedio de ejemplares que pescaban.

En épocas en que cesaba la captura del tiburón chico, la embarcación, cuyo patrón era Domingo Suraci, se encargaba de transportar ganado vacuno y caprino para las islas, principalmente a la Bermejo, y en muchas ocasiones desde la isla Montes llevaba a vender a Ingeniero White chivos, lana y trigo.

Un intento de mayor envergadura, fue el encarado por la sociedad «La Pesquera Rosaleña», formada alrededor de 1969, por los señores Osvaldo Núñez, Rubén Bugallo, Tulio Crotti y Pedro Micale. El proyecto consistía en la construcción de un pesquero de altura, realizado en «Astilleros Punta Alta» ubicado en Arroyo Pareja. Medía 25 metros y contaba con dos bodegas, una que sería utilizada para los residuos y la otra para el pescado refrigerado.

El acontecimiento generó muchas expectativas dentro de la comunidad rosaleña, puesto que significaría la reactivación de Puerto Rosales como puerto pesquero. La embarcación fue bautizada bajo el nombre «Coronel Rosales»; sin embargo nunca fue utilizada en nuestras costas, ya que la sociedad por diversos problemas económicos tuvo que vender la embarcación y disolverse.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires

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Última actualización el Martes, 14 de Diciembre de 2010 07:03
 

Las islas de la bahía

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Florencio Gutiérrez y Andrade realizando tareas rurales en la isla TrinidadLa ocupación de las islas fue otro de los factores de aprovechamiento de los recursos brindados por la ría, generadoras de diversos emprendimientos, a pesar de sus agrestes características. Fue el caso de la explotación de chañares y piquillines que poblaban las islas y constituían una fuente de energía barata y abundante para aquellas embarcaciones que merodeaban la zona, actividad regulada por el Estado, imponiendo el abono del 10 % de las ganancias obtenidas.

Desde principios de siglo XX fueron empleadas como estancias, las que cambiaron su ecosistema original con la introducción de ovejas, chivos, vacas y caballos. Existen datos de un norteamericano llamado Joseph Arnold, que junto a sus dos hijos y un peón, Vicente Auxilio, se aventuraron en la exploración de la isla Verde con la cría del ganado ovino. Ello tuvo como resultado la instalación de una estancia con 5000 ovejas, por el año 1852. Una antigua pobladora de Punta Alta, doña Vicenta De Lose de Nardini, en un artículo publicado en el periódico El Regional del 20 de enero de 1949, recuerda que a pocos años de instalarse en estos lares, le llamó mucho la atención que durante dos meses se realizó un desembarco de doce mil ovejas, traídas de la isla Bermejo y Trinidad por los señores Tomás Solari y su yerno llamado Anastasio.

A partir de la década de 1940 Florencio y Ángel Gutiérrez se hacen cargo de las islas Bermejo y Trinidad respectivamente. Si bien en un principio el objetivo era establecer estancias, enterados de las ventajosas ganancias generadas por la pesca del cazón, decidieron comprar una lancha «La Pauline», de 11 metros de eslora, para dedicarse a la pesca de dicha especie, en los canales de la ría. La inversión realizada en las islas fue producto de las ganancias obtenidas de dicha explotación. Para la Trinidad se compró hacienda ovina y se construyó un chalet, una casa para el personal y elementos necesarios para la cría de los animales (alambrado, molinos, etc.,). Mientras que para la Bermejo se instaló en un galpón, ya existente, una destilería y saladero de cazón. Esa estructura, según Florencio Gutiérrez [3] había sido empleada como criadero de cerdos, por el apoderado de la empresa Bunge & Born de la zona.

En forma paralela, se habían dedicado a la siembra de cebada negra cervecera, en una pequeña porción de 40 hectáreas, cuya producción era comercializada en Ingeniero White. Finalmente en 1964 caducó la concesión que tenía esta familia y las islas fueron ocupadas en varias oportunidades por peones, sin lograr incentivar a toda potencia las actividades que allí se podían desarrollar.

Hoy las islas forman parte de la Reserva Natural de Uso Múltiple Bahía Blanca, Bahía Falsa y Bahía Verde. Se estableció, de este modo, un área protegida, con la idea de mantener el equilibrio natural del ecosistema y posibilitar la supervivencia de la flora y fauna autóctonas amenazadas por la extinción.

Todo lo expuesto demuestra la importancia que el espacio costero y marítimo posee para el desarollo económico y social puntaltense. En una localidad que vive de espaldas al mar, que lo ignora o que sólo lo vincula con la Base Naval, la toma de conciencia de la relación entre el medio marítimo y la comunidad es la plataforma para conseguir futuras inversiones productivas. Como pudo leerse, las actividades económicas no solamente estarían vinculadas con la pesca, sino con otros emprendimientos, como el turismo en las islas que son parte integrante del Partido de Cnel. Rosales.

Notas

[3] AHM, entrevista a Gutiérrez Florencio, cassette nº 48, 30 de marzo del 2000.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.

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Última actualización el Martes, 14 de Diciembre de 2010 07:03
 

Bibliografía

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AGN Legajo 1824, 13- 6-1 Expedición al Sud Guerra (copia Archivo Histórico Municipal Cnel. Rosales, bajo nº 2879).

Amarfil, Romina: «La Ría de la bahía Blanca». Archivo Histórico Municipal, Punta Alta.

Crespi Valls, Antonio: «Gran Álbum de Punta Alta 1898-1941». Editorial Sureña. Bahía Blanca 1941.

Dirección Provincial de Recursos Naturales Ministerio Asuntos Agrarios (organizador): Jornadas de Capacitación Docente «Reserva Natural Provincial Bahía Blanca, Bahía Falsa y Bahía Verde». Punta Alta 18 y 19 de junio de 1999.

Ferracutti, Enrique: «Las expediciones militares en los orígenes de Bahía Blanca 1828-1930». Círculo Militar. Buenos Aires 1962.

Guardiola Plubins, José: «Historia de Bahía Blanca». Tomo I. Bahía Blanca 1995 (inédito)

Martínez de Gorla, Dora Noemí: « La Navegación a los Establecimientos de la Costa Patagónica. 1778-1820». Primeras Jornadas Internacionales de Historia Naval y Marítima. Buenos Aires, 2000.

Martínez de Gorla, Dora Noemí: « Surgimiento de Patagones como polo del desarrollo económico y social de la región austral argentina. 1810-1828». XVIII Jornadas de Historia Económica 18 , 19 y 20 de setiembre de 2002. Buenos Aires, 2000.

Revista del Mar. Órgano del Instituto Browniano. «Homenaje a la Base Naval Puerto Belgrano en su Centenario». Año XLI. Nº 144, octubre 1996.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.

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Capacitación para bomberos en el predio de Dow

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26-04-2012 | INGENIERO WHITE. En el sector de la planta de alta densidad de Dow, se están realizando actividades de capacitación orientadas a los integrantes del Cuerpo de Bomberos de Ingeniero White.  El Complejo Bahía Blanca ocupa una superficie de 120 hectáreas en la localidad portuaria de Ingeniero White, a 7 Km. del centro de la ciudad homónima (provincia de Buenos Aires). Este complejo, que opera desde 1995, está integrado por 6 plantas productivas en las que trabajan 550 empleados de la compañía, y una cantidad similar de contratistas.

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Última actualización el Lunes, 30 de Abril de 2012 23:31 Leer más...
 


Bahía Blanca

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