
A fines de 1823 el gobierno de la provincia de Buenos Aires envió una misión de reconocimiento con la goleta Clive, llevando a bordo al jefe del Departamento de Ingenieros Martiniano Chilavert y al agrimensor Fortunato Lemoine, junto con el piloto español Joaquín Fernández Pareja. En el mes de diciembre de aquel año relevaron la costa de la bahía y, al mismo tiempo, Fernández Pareja exploró la desembocadura de un curso de agua, en verdad, un brazo del mar, que recibió el nombre de Arroyo Pareja, en homenaje a su descubridor.
La desembocadura de dicho arroyo fue descripta, en los informes de Chilavert y Lemoine como muy favorable para el establecimiento de una estación marítima:
"...las noticias que se han adquirido de los habitantes de aquella zona (indígenas) hacen que la bahía Blanca sea tal vez el punto más interesante de la Provincia, que su extensión y seguro canal para las embarcaciones harán la concurrencia tanto más cuanto en la riqueza de sus producciones, la cría de ganado, la abundancia de granos y la pesca de cetáceos y anfibios, harán progresar sin duda a toda la población..." [1]
Paralelamente, y a raíz de los constantes malones que hostigaban a las estancias de la provincia, el gobernador Rodríguez decidió emprender una nueva expedición militar por vía terrestre, a la vez que dispuso hacer efectiva, en base a los informes de los ingenieros de la Clive, la ocupación de las tierras aledañas a la bahía Blanca, estableciendo un fortín de avanzada y una población a su vera, desde donde se avanzaría hasta el río Colorado.
Como el estado de las finanzas de la provincia era débil, Rivadavia decidió encargar la empresa a particulares llevando adelante un concurso de propuestas, a principios de 1824. En él triunfó la del armador español Vicente Casares. Según el contrato, éste se comprometía a fundar un establecimiento en la bahía y realizar un relevamiento costero entre aquella y el cabo San Antonio, en busca de otros lugares también aptos para puertos. A cambio recibiría tierras en enfiteusis y una compensación de $ 20.000, tres fueron las embarcaciones fletadas: la goleta Río de la Plata, piloteada por su patrón Roberto Pulsifer y en la cual iban los agrimensores; la goleta Gleaner, capitaneada por Diego Jhonson; y la sumaca Mariana, buque auxiliar para el transporte de materiales.
Haciéndose a la mar la Río el 8 de marzo de 1824, una vez en la zona recorrió minuciosamente toda la ría, sus canales e islas, tras lo cual ambos ingenieros acordaron con Casares proceder a levantar el fuerte sobre los márgenes del arroyo Pareja. Los trabajos dieron comienzo el 20 de abril, día en que también se hizo presente en el lugar el general José Rondeau y su tropa, adelantado del ejército del general Martín Rodríguez que, como se dijo antes, habiendo partido desde Buenos Aires logró llegar hasta el Sauce Grande, en una travesía no falta de penurias e inconvenientes debido al hostigamiento de los indígenas, la falta de pasturas y la aspereza del terreno.
En aquella reunión, ante el asombro y la decepción de los jefes de la expedición naval, Rondeau informó de la decisión del gobernador de suspender el proyecto de construcción del fuerte, aduciendo que el sitio no era el apropiado, motivado quizás, por las penurias que debió soportar el ejército en su avanzada por la campaña. Luego Rondeau regresó con el grueso de la expedición asentada en el Sauce e informó al respecto a su superior, quien decidió, ante la negativa de Casares de suspender los trabajos, intimarlo a la retirada por intermedio del coronel Manuel Pueyrredón.
Hasta tanto, los jefes de la expedición marítima habían labrado la siguiente acta, en defensa y fundamentación de la elección del sitio:
"Nos, los abajo suscritos, Don Vicente Casares, Vecino y del comercio de Buenos Aires, Don Diego Jhonson, capitán de la goleta Gleaner y piloto encargado de la derrota de la Expedición a esta bahía, y Don Roberto Pulsifer, capitán y dueño de la goleta americana Río destinada a la descubierta de las costas desde el cabo San Antonio hasta la mencionada bahía Blanca._ Declaramos que la expresada bahía es puerto capaz y de buen fondeadero desde la Embocadura hasta la extremidad del canal, de la seguridad que está toda ella abrigada de multitud de islas y canales, que la mayor parte de estos son capaces de admitir buques de los mayores portes, con varios puntos sobre la costa Norte de difícil desembarco con las embarcaciones menores, todo lo que certificamos a petición de don Martiniano Chilavert a bordo de la goleta Gleaner en el Arroyo Pareja a 22 de abril de 1824- Vicente Casares, Diego Jhonson, Roberto Pulsifer."[2]
Chilavert y Lemoine posteriormente enviaron también una carta al ministro Rivadavia, con fecha 7 de mayo de 1824, narrando todo lo acontecido en el lugar elegido para proceder a la fundación del fuerte, que no era otro que la actual isla Cantarelli (en realidad, una pequeña porción de tierra separada del continente por el arroyo Pareja).
“Exmo. Sor. [...] El primero de abril llegó el empresario (Vicente Casares), y desde ese día nos ocupamos de reconocer el lugar donde debíamos situarnos haviendo (sic) preferido hacerlo en el arroyo Pareja, así por la mayor facilidad que ofrecen sus márgenes al desembarco y creemos más seguro en aquel punto, con los medios de defensa que teníamos, contra los ataques de los bárbaros; como porque creímos ser más fácilmente descubiertos por el Ejerc. estando colocados en un terreno elevado. Los días siguientes hasta el 11 nos ocupamos de hacer fajina en una isla[3] que debía de servirnos para la pronta construcción del Fortín. El 19 saltamos en tierra y trazamos el Fortín apoyado sobre el arroyo y defendible por 100 hombres. El 20 comenzamos a construirlo, pero habiendo llegado el Sr. Gral Rondeau tuvimos que suspender los trabajos en virtud de ord. del Sor. Governad. en Campaña, pasada al empresario que nos fue transcripta por este Conforme a ella hemos regresado a ésta, habiendo salido de Bahía Blanca el 29 del pasado y llegado a este destino el 5 del corriente. Dios Gud. a V. E. muchos años”.[4]
Por su parte, Vicente Casares elevó una protesta al gobierno, convencido de que la decisión del gobernador era equivocada y afectaba no sólo a sus intereses particulares sino también a los de la provincia pero fue en vano.
Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.
Referencias:
- AGN; C. XV - A5 - Nº 2; en GUARDIOLA PLUBINS, José; "Historia de Bahía Blanca"; Tomo I; s/ed; p. 109.
- GUARDIOLA PLUBINS, José; op. cit; p. 111.
- La Cantarelli.
- GUARDIOLA PLUBINS; op. cit.; p. 112-3.










