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La expedición del bergantín General Belgrano

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Bergantin BelgranoA mediados de 1824 y siendo gobernador de la provincia el general Gregorio Las Heras el peligro de una inminente guerra con el Imperio del Brasil y las constantes incursiones y ataques que perpetraban los indígenas sobre los pueblos de frontera volvieron a instalar en la agenda de gobierno la necesidad de establecer puntos fortificados en el interior de la provincia.

Con tal propósito Las Heras decidió enviar, en misión secreta, una expedición marítima a la bahía Blanca, también conocida en ese entonces como Bahía de Abajo, alistándose el bergantín de guerra General Belgrano, recién incorporado a la Armada. El mando le había sido confiado al capitán Francisco José Seguí, llevando como segundo comandante al subteniente Antonio Toll y Bernadet y como piloto encargado de la travesía al veterano Joaquín Fernández Pareja (que había desempeñado la misma función a bordo de la goleta Clive en 1823, descubriendo en aquella oportunidad el arroyo que hoy lleva su nombre).

Habiendo zarpado del puerto de Buenos Aires el 25 de septiembre de 1824, la misión comprendía el desembarco en la bahía con reconocimiento de su costa y el hallazgo de un paraje apto para la construcción de un fuerte. Lamentablemente las inclemencias del tiempo hicieron imposible su cumplimiento por lo cual el día 23 de octubre el Belgrano emprendió el regreso.

Tres meses después aquel bergantín se hizo nuevamente a la mar para intentar cumplir su frustrado cometido, llevando la misma dotación anterior a excepción del piloto que fue remplazado por Diego Jhonson (el mismo que en 1823 con la goleta Gleaner había transportado hasta la bahía Blanca al armador Vicente Casares y al contingente de operarios).

El día 19 de enero de 1825 anclaba a una milla de distancia del arroyo Pareja, fondeadero que desde entonces se le conocería con el nombre de “Sonda o Pozos del Belgrano”, actual apostadero de la Base Naval.

En aquella oportunidad les fue posible realizar un reconocimiento de la zona, el cual se rescata en gran medida en el “Diario de Toll”[5]. Allí dice que en tierra se veían fogatas y grupos de indios a caballo, algunos de los cuales hacían “señas amistosas con un poncho y un liezo blanco”[6].

El comandante Seguí dispuso que Toll y Bernadet junto con Jhonson y seis remeros armados recorrieran la bahía en toda su extensión a bordo de una ballenera que el Belgrano transportaba en cubierta. Los expedicionarios llevaban víveres, aguardiente, yerba y chucherías para captarse la amistad de los indígenas quienes, movidos por la curiosidad y el asombro, seguían la deriva del bote marchando por la costa.

A pesar del éxito de la expedición debieron pasar tres años más para que se concretara la fundación de un fuerte en la región, estableciéndolo no en el sitio elegido por Chilavert y Lemoine en 1824 sino varios kilómetros más hacia el interior de la bahía, bajo el nombre de Fortaleza Protectora Argentina.

Fuente: Archivo Histórico Municipal. Mitre 101. Punta Alta. Buenos Aires.

Referencias:

[5] Subteniente Antonio Tool y Bernadet, segundo comandante del General Belgrano.

[6] Citado por GUARDIOLA PLUBINS; op. cit.; p. 119.

La expedición del bergantín General Belgrano
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Última actualización el Martes, 07 de Junio de 2011 09:52  
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