
Eventos inducidos por humanos que perturban o cambian las condiciones ambientales afectan la distribución y abundancia de las especies en los estuarios. La disminución en la población de peces y vida silvestre ha resultado de la fragmentación de la pérdida de hábitats y de ecosistemas; contaminación y disminución de calidad del agua; sobreexplotación de recursos y especies introducidas.
La pérdida de hábitats y su degradación puede causar la merma de la pesca comercial y deportiva, cambios en la población de especies de aves acuáticas y decrecimiento de habitats para pájaros migratorios neotropicales y otras especies.
Contaminantes tales como herbicidas y plaguicidas y otros desperdicios ponen en amenaza los recursos vivientes a través de la contaminación de la cadena alimentaria y la eliminación de fuentes de alimento. Las escorrentías de fincas y ciudades y escapes tóxicos pueden alterar el habitat acuático, dañar la salud de animales, reducir el potencial reproductivo y convertir muchos peces inadecuados para el consumo humano. Otras amenazas para la vida silvestre son; derrames de aceite, bioacumulación de toxinas, brotes de enfermedades contagiosas e infecciosas, florecimiento de algas creando las mareas marrón y rojas.
La sobreexplotación ocurre cuando los pescadores, cazadores, tramperos y coleccionistas toman tantos individuos de las especies, que su habilidad para mantener los niveles estables en la población se perjudican.
Las especies introducidas compiten con las especies nativas por alimento y hábitat. Otras causas para la disminución de la población de peces y vida silvestre son; actividades agrícolas y deforestación, pesca con red, disturbios causados por botes, enredos causados por desechos marinos y cambios en flujo de agua dulce.
Fuente: U.S. Environmental Protection Agency - National Estuary Program.










