
El funcionamiento de un sistema efectivo de AMPs no solo depende de un buen diseño basado en criterios ecológicos y socioeconómicos. Existen otros factores que son igualmente importantes para lograr los objetivos de creación de las AMPs, y son los relativos a su implementación.
Algunos problemas relevantes son la falta de objetivos claros en la designación del área, la carencia de planes de manejo, la superposición de jurisdicciones, la poca claridad en materia legislativa, la limitación de recursos para el control y monitoreo, y la ausencia de una estrategia y coordinación regional.
Cabe aclarar que muchos de estos puntos no son problemas inherentes a la Argentina; estos se han presentado en muchas otras regiones, incluso en países supuestamente más avanzados en aspectos relativos a la conservación y administración de ambientes marinos.
La enunciación de objetivos claros permite definir mejor las estrategias de implementación, incluyendo la elaboración de planes de manejo, controles, monitoreos y mecanismos para evaluar el éxito de las AMPs. Esto es particularmente relevante cuando se considera que, salvo por una de las reservas de nuestro litoral, en todas se desarrolla algún tipo de actividad económica.
Entre ellas, las actividades turísticas y recreativas son las más frecuentes.
En muchas de las reservas se desarrolla más de una actividad, y esta diversidad de usos requiere de la pronta puesta en práctica de acciones de gestión integrada. Es interesante destacar que, a diferencia de muchos otros lugares del mundo, no se han declarado hasta el momento áreas marinas protegidas con el objetivo específico de lograr la sustentabilidad de las actividades pesqueras. Cabe señalar, sin embargo, que existen tres zonas de veda que en la práctica están sujetas a un control similar al de las AMPs para la actividad pesquera. Estas zonas de veda protegen durante períodos determinados del año las áreas de desove y crianza de especies de importancia comercial, tales como la merluza común en la zona de Isla Escondida (Chubut), el langostino en el Bajo Mazarredo (Santa Cruz) y la vieira patagónica sobre la isóbata de 100 metros frente a las provincias de Buenos Aires, Río Negro y Chubut.
La mayoría de las AMPs no posee planes de manejo o estos no se encuentran actualizados o implementados. En este sentido, la provincia de Chubut se encuentra más avanzada que el resto. Cabe destacar que tanto Chubut como Santa Cruz han comenzado recientemente con un programa de actualización de estos planes. Por otro lado, menos de la mitad de las reservas del litoral posee personal, y para muchas de ellas este es aún insuficiente. Existen numerosos casos donde hay superposición de una o más jurisdicciones involucradas en la administración de las áreas protegidas tanto dentro de los gobiernos provinciales como entre las provincias y la Nación. Esto genera indefiniciones e interferencias durante la aplicación de medidas de control, muchas veces en temas que pueden ser de gran relevancia para la conservación a largo plazo de un sitio en particular.
Muchas de las especies marinas cumplen parte de su ciclo anual fuera del ámbito de las reservas, desplazándose a lo largo de las jurisdicciones de diferentes provincias o, incluso, traspasando límites internacionales (ver el recuadro ‘Meta poblaciones marinas’, Ciencia Hoy, 61:30, 2001).
Este es el caso, por ejemplo, de especies de gran relevancia como el pingüino de Magallanes y la ballena franca austral. En forma similar, debería considerarse la migración o desplazamientos transzonales de stocks de peces, algunos de los cuales son también de gran importancia económica.
Esto hace necesaria la coordinación tanto entre las autoridades de aplicación de las diferentes provincias, como entre las autoridades nacionales y provinciales con las de los países limítrofes, de manera de lograr la efectiva protección de las especies migratorias. Los sistemas provinciales, por lo general, trabajan en una forma que hace poco eficiente la comunicación y el trabajo coordinado.
En este sentido, es necesaria una mayor conexión entre las provincias para poder lograr acciones de conservación y gestión efectivas y el establecimiento de una red regional de AMPs.
Fuente: Pablo Yorio, Doctor en Ciencias Biológicas (UBA). Investigador adjunto del CONICET. Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la Asociación Ciencia Hoy, Volumen 11 - Nº 64 Agosto / Septiembre 2001.










