
Distribuidas a lo largo de todo su territorio, la provincia de Buenos Aires cuenta con más de 1500 lagunas de variada extensión y profundidad. Puede encontrar espejos que van desde las 40 hectáreas hasta los de 12.000 ó más; algunas permanentes, otras temporarias que cada año asoman como nuevos espacios para ser descubiertos por los aficionados.
La cercanía con los centros urbanos; el paisaje que conceden; la infraestructura y los servicios preparados para el visitante; pero sobre todo el buen pique, son motivos suficientes para que los amantes de la pesca deportiva se trasladen hacia los distintos pesqueros continentales.
En invierno, la presa más convocante es el pejerrey de laguna. Al igual que la carpa, a esta especie se la puede conseguir en toda la provincia y su temporada de pesca arranca cada año desde el principio de diciembre hasta finales de agosto. Generalmente en las zonas más profundas y para atraparlo se utiliza carnada natural.
Entre las especies de verano, reina la tararira. Prefiere las zonas bajas y cálidas, predomina en todas las aguas al norte de la provincia, desde Maradiaga hacia arriba, en la zona determinada por el río Salado. A diferencia de otras especies, la tararira es cazadora, por lo que es capturada no sólo con carnadas naturales, sino con artificiales y se destaca el spinning. Comparte el territorio con la lisa y el bagre sapo.
En casi todas las lagunas, se puede pescar tanto de costa como embarcado, aunque siempre adentrados en las aguas, la posibilidad de obtener mayores y mejores ejemplares, aumenta notablemente. Cada espejo tiene sus secretos, su mística, sus estrategias aprendidas, detalles a tener en cuenta al elegir un lugar y planear la excursión.
Fuente: Material de difusión de la Secretaría de Turismo de la Provincia de Buenos Aires.










