
Sailor's Weekly (SW): Alfredo por favor contame ¿Qué origen tiene el apellido Palau?
Alfredo Palau (AP): El apellido Palau es catalán. Mi bisabuelo llegó aquí en el año mil ochocientos setenta y pico, Sebastián Palau, que tuvo 9 mujeres y el menor un varón, fue mi abuelo. Entonces el apellido nuestro se termina por ese tema. Porque yo tengo dos hijas mujeres y una hermana. Por eso no vamos a tener continuidad los Palau de esta rama genealógica. El Palau se queda acá, termina acá.
SW: ¿La náutica es una tradición muy antigua en su familia?
AP: Bueno mi abuelo era socio de un club de remo, pero no de vela. Digamos que a navegar en los veleros, comenzó mi padre cuando compró su primer velero, aproximadamente por el año 1958. Yo remaba desde muy chico y cuando papá compró el primer velero, tendría unos 8 años y ahí empezamos hacer las primeras armas. Después papá fue cambiando de barcos y yo empecé a navegar, primero en un Snipe de madera. Era una flotita de chicos amigos del club San Fernando que navegaban con los 4 o 5 Snipe que tenía el club. Con los que corríamos regatitas y olimpíadas que organizaba el club. Eso era muy divertido, en aquel entonces no había tanta arboleda que tapara el viento. Largábamos desde el faro que hay en San Fernando hasta la boya 19 y volvíamos navegando, todo a vela hasta San Fernando.
Más tarde cambié el Snipe, porque en San Fernando se había armado la flota de Pengüin, que fue un barquito que hizo un quiebre acá en Argentina. Porque permitió que toda una generación que es la de mi edad, empezara a navegar a vela y a competir barato, porque es un barco accesible. Se hicieron flotas en La Plata, en Olivos, en San Pedro, entre otros lugares. Que hizo que gente conocida hoy, como por ejemplo Barón, Torkel Borgström, Labandeira, etc. Todos ellos han navegado con nosotros en esa época. Navegué en Pengüin desde el año 65 hasta el 72, más o menos 7 años. En el 67 hicimos nuestra mejor campaña con Francisco Pasos. Ese año ganamos todos los campeonatos y perdimos el Argentino en la última regata, quedamos finalmente en 2º lugar. Después corrí dos Campeonatos Sudamericanos…
SW: Eran regatas con muchos barcos ¿no?
AP: El Sudamericano que se corrió acá, fueron 70 barcos los que compitieron. Tengo una copia del Diario La Prensa, una página entera con fotos aéreas y muy grandes del campeonato que se disputó con recorrido de Triángulo olímpico. Después en el Club San Fernando, en una oportunidad organizamos un campeonato muy importante, donde dimos alojamiento marinero en el club a las tripulaciones de afuera. Se juntaron cerca de 50 barcos. También fui capitán de la flota del club, siendo muy chico y lo hice durante 5 años. Más tarde fui instructor del club durante varios años más con un Río de la Plata escuela que papá había comprado y que se llamaba Emboti (rebautisado Racha). Fui instructor adonorem, por supuesto en aquel momento lo hacía por el honor que significaba ser el instructor del club. Después fui jefe de instructores, hasta que me casé. Fuera del Pingüino también corríamos regatas en el Cadete de papá que se llamaba Roy Roy, que era un barco al que queríamos mucho, lo tuvimos durante 9 años y nos dio muchas satisfacciones, inclusive ganamos varias regatas con algunas victorias en la clasificación general. También fue el barco de la familia, con el que fuimos de vacaciones a la Barra de San Juan, a Riachuelo, nos fuimos a Punta del Este, Montevideo. Que hoy pienso que con un Cadete así de viejo no me iría más a ningún lado de esos. En el año 75 me compré mi primer barco que era un dibujo de Frers, un clase Mosquito y seguí navegando con mi mujer que me acompañó mucho y desde el principio, sin ser ella una amante de la vida náutica. Pero hasta ahora, hace 38 años que está al lado mío y me sigue acompañando a pesar que nunca le gustó a fondo, como me gusta a mí.
SW: ¿Cambiaron mucho los aparejos y diseños?
AP: Los cascos cambiaron mucho, los diseños, los materiales, a pesar que por ahí uno encuentra un casco de principios del siglo pasado que tienen de pronto algo de lo que se está haciendo ahora, como la roda derecha o el fondo plano. Hay barcos que hoy uno ve y los puede comparar con antiguos diseños. Pero claro, eran barcos mucho más pesados y construidos con otros materiales. En los aparejos no ha cambiado mucho, pero si en los materiales que se usan, tanto en las velas como en los cables, cabos o perfiles.
SW: ¿Cuáles son los errores más comunes con los que se encuentra?
AP: A veces hay distintas teorías. Para mi un barco de crucero es para crucero y un barco de regata es de regata. Veo a veces cuando me subo en un barco de crucero, que se subió un sabio de las regatas y le ajustó los obenques al máximo, como si fuera un palo de carbono, casi para arrancarle los mamparos porque sino no funciona, y no es tan así. El barco cuando está un poco más suelto es más fácil de llevar, más fácil de trimar, es más fácil timonear. Lo que pasa es que hay cosas contra las que no se puede luchar, porque hay gente que no sabe establecer la diferencia. Por ejemplo hay chicos que hoy saben mucho y se han criado arriba de barcos de regatas y por ahí no saben fondear correctamente. Porque nunca lo hicieron, navegaron muy bien siempre en Optimist después en Cadet, 420,470 pero no tuvieron experiencias en otros aspectos. Entonces son muy buenos regatistas, pero no son buenos marineros. Así se suben al barco de un amigo y le aprietan el mástil como para explotar y quizás no es tan así. Hay barcos para cada cosa, alguno hay que tensar al máximo el mástil y en otros no. En cuanto a los errores, es un problema de concepto de cada uno. Acá hubo precursores como Pablo Cibert que hizo barcos para el Río de la Plata con quilla y orza, porque sabía que al Río de la Plata se le terminaría el nivel de agua. Hoy estamos haciendo barcos con calados de 1.8 o 1.9 y la mayoría están dando vueltas antes de la boya 21 por que donde se termina el canal, se varan y si llegan a salir no saben si van a poder volver.
Entonces ¿para qué uno se va a comprar un barco tan grande? ¿Qué hay que hacer? ¿Navegar en catamaranes? No porque ocupan mucho espacio en las marinas. Pienso que cada vez más se imponen los barcos de orza para poder navegar estas aguas del Río de la Plata. Sobre todo porque las expectativas no son buenas. Después del dragado que están haciendo del Puerto de Buenos Aires, que están tirando el refulado frente a dársena. Eso va ayudar a que se embanque más y más rápido, que la corriente en ese lugar se frene y decante. Entonces creo que la alternativa es tener un barco de orza con lastre, porque hoy con un metro de calado se complica para entrar, cuando está muy baja la marea.
Ese es un tema, que la gente se ilusiona tanto y dice "No porque cuando yo tengo una ceñida dura, tendrías que ver lo bien que navega mi barco con 1,7mt. de calado." ¿Cuántas veces vas con tu mujer en una ceñida dura de 28 nudos de proa, para el lado de Riachuelo? La mayoría no sale porque dice, "Uy sopla mucho de proa". Entonces esperan que se franquee un poco, y cuando es así, con menos calado vas igual.
Este es un tema que hay que tener cuidado como manejarlo, porque así como en una época se mató el boom de las tablas, que es algo que viví desde el principio.
¿Porqué las tablas fueron un furor tan grande?
Porque la gente se compraba una tabla de división uno, donde cualquiera se paraba y navegaba. Después apareció la moda de las tablas de salto y de fun, que eran cortitas y para poder navegarlas había que saber y además tenías que estar en buen estado físico, y la gente se las compraba porque le gustaban los colores y las velas de materiales modernos, pero después no podían navegar.
Entonces pincharon el negocio de la Tabla, porque en vez de aconsejar a la gente y decirle "No, vos si estas empezando te conviene comprar una Tabla División 1, que es más fácil". No, le vendían la tabla y el tipo no sabía navegar, salía el primer día al río, se daba un par de tortazos y guardaba la tabla y no salía más.
Desde aquella época, hará unos 25 años, que vos ibas por Libertador y cada 5 autos uno tenía una tabla en el techo, exagerando un poco la nota, se terminó. Ahora hay chicos muy sofisticados con tablas de diseños modernos para experimentados. Pero el Windsurf de placer, los que simplemente salían a dar una vuelta, se terminó.
Con los barcos pasa lo mismo, porque alguien que empieza y no es un regatista experimentado, le hacen comprar un barco con una botavara gigante, con las crucetas para atrás, el tipo cuando vira tiene que estar trabajando con el timón, la escota y el traveller, no son barcos tranquilos sino barcos nerviosos. Eso no es para una familia, para un tipo que recién empieza a navegar.
Cuando en realidad hay barco más tranquilos, con menos velamen y cuando carga la racha el barco es estable. Creo que ahí, muchas veces la gente se equivoca en la elección del barco, aconsejado quizás por un amigo. Porque este es un deporte donde hablan los que no saben.
Cuando fui Capitán de Yachting Junior del Club San Fernando, me topaba con mucha gente que tenía una gran voluntad, pero por ahí venían a opinar sobre si un instructor era bueno o malo o si algún chico estaba navegando bien y había que pasarlo de categoría, y estas personas no navegaban. Es como si yo fuera a opinar sobre un entrenador de Jokey si es bueno o malo, cuando no tengo ni idea del deporte.
Entonces esto se da para eso, para que muchos opinen y sin querer uno que a lo mejor hizo un curso de 4 meses, dio un examen y aprendió a tirar los rumbos, ya tiene el carnet de timonel y piensa que ya sabe y quiere ser instructor u opinar. Me parece fantástico porque nace del entusiasmo que la gente adopta con todo esto, porque te atrae y te atrapa. Pero quizás se habla un poco de más.
Con los cruceros pasa lo mismo, en Argentina se construyeron cruceros con casco en V profunda del tipo Bertram con 2 motores de 300 caballos, ¡para andar por el Delta! y entonces lo rompemos todo, navegando con esas moles a 30 nudos por el Urión. Cuando lo ideal del Delta es la teoría de Baader, que era tener barcos de deslizamiento con poca potencia. Fijate que terminan todos en el San Antonio los domingos. Porque salir a dar una vuelta te gasta 200 litros de gasoil, que es una fortuna de dinero. Cuando podes tener un barco con dos motores de 100 caballos que gastan la mitad. El Delta es para disfrutarlo y gozarlo.
Fuente: Semanario Náutico Sailors weekly.










