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Anécdotas del tiempo viejo

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Foto CNBBConversamos con el Sr. MARIO SABBATINI, socio Nº 1 del C.N.B.B.

Con motivo de la presentación de LA BARCA, don Mario Sabbatini charla acerca de la trayectoria de nuestro Club, contándonos anécdotas al “compás de los recuerdos y de las emociones”.

Era un sábado... Estábamos en lo que resta­ba de la planchada Athos, César, Walter, Nito, Polo, Esteban, Álvaro y algún otro, hablando de cómo resolver el asunto del traslado de la Sede. Hay hechos que se graban a fuego den­tro del alma, éste para mí fue el que más per­tinaz perdura en la memoria.

Llega en esos momentos una lancha con varios muchachos, ex socios.

Sonrientes, nos saludan y agregan -venimos a retirar nuestras pertenencias... -Se dirigieron a los vestuarios y retiraron cada uno la ropa, zapatillas, etc., se embarcaron, con sonrisas nos saludaron y se fueron.

Nos habíamos quedado mu­dos, desgarrados... Miro la cara de Athos. Tenía las mandíbulas tan apretadas que la boca era un hilo. Gira la cabeza hacia nosotros y con voz ronca dice -pase lo que pase, mañana empezamos a desarmar y nos vamos al otro muelle, al lado de los pescadores. ­Traemos el camión (de Fioravanti, natural­mente) y lo que desarmamos, lo cargamos y lo llevamos al otro lado... y así comenzó el Club a remontar uno de los momentos más difíciles que soportó en su trayectoria.

-Hablemos sobre el modelo de Insti­tución Náutica, concebido a lo largo de su trayectoria

-Inicialmente, el Club debido a la falta de renovación de socios, cae en una quietud nada provechosa. Al asu­mir el Comodoro don Enrique Carlos Vincent, solicita y obtiene conformidad para bajar la cuota mensual de $5 a $3 m/n logrando un considerable aumen­to de la actividad náutica, vela y remo.

Tenía el Club en esos entonces 5 veleros y tres "par de remos”. Se hacían re­gatas cortas dada la cantidad de anota­dos. Comenzaban en Noviembre y fi­nalizaban en Abril. Venía luego la Cena anual y entrega de premios, todo ello apoyado por una constante publicidad en el diario La Nueva Provincia. Había una buena relación social y la cantidad de socios aumentaba constantemente.

-Sabemos que el Club ha sufrido va­rios cambios en la ubicación de su Sede

-Es cierto, aunque no la conocí, la primera estaba próxima a los Galpones de la Aduana. Muy cerca, se levantó la segunda Sede, ubicada donde actualmente están los depósitos fruteros "Los Tres Ases”. El Muelle Nacional estaba sin terminar. Por detrás de dicho muelle ha­bía un socavón con agua permanente, siendo por muchos años, amarre seguro de los pequeños barcos del Club.

Cuando el Ministerio de Obras pú­blicas decide terminar el Muelle, el club se ubica en un tercer lugar, donde actualmente se encuentra otro complejo de Elevadores de Granos, al lado del siniestrado.

Cuando la Junta Nacional de Granos decide construir sus nuevas instalacio­nes, el club busca su cuarto lugar, el actual, al lado del “Muelle de YFF” como se lo llamaba en aquel entonces.

¿Cuáles fueron las actividades predo­minantes, desde su inicio?

Fue esencialmente un club de “vela” y “remo” desde su fundación alternan­do con la “pesca”. También hubo un tiempo de gran auge de la “motonáutica”, con los “mo­tores fuera de borda”, que luego, para su mejor desempeño, fundaron otro club de su especialidad.

¿Es verdad que se hicieron aportes es­peciales de dinero, para que comenza­ra a funcionar?

Cuando yo ingresé al Club, hacía más de 10 años que funcionaba, por lo que ignoro si hubo un aporte extra. Sí re­cuerdo, que promovimos un Bono Contribución reembolsable, para llevar a cabo la construcción de la sede, ya que la angustiosa situación -que mu­chos consideraron irreversible- provo­có la deserción de la mayoría de los socios.

-Cuéntenos acerca de los “Snipes” y “Grumetes”, veleros protagonistas de nuestra historia.

-El auge de la clase Snipe, motivó la construcción de barcos que, sumados, a los adquiridos por el Club, permitieron, la formación de una flotilla, que cambió la fisonomía del Puerto. Otros apuntaron más alto y en base a un dibujo de German Freers, construyeron cinco unidades, clase Grume­te, lo que deparó frecuentes regatas con el Yacht Club Puerto Belgrano, que po­seía varios de la misma clase. Mi barco fue el «Cairel», el primero que navegó estas aguas. Actualmen­te hay flotillas diseminadas por todo el mundo.

-Sr. Sabbatini, desearíamos conocer sus conclusiones personales sobre la navegación actual y el estado del Club.

-A pesar de la gran cantidad de ve­leros, se navega muy poco. Los que más navegan son, los barcos “escue­la” que tiene el Club para aprendizaje y los veleros que permanecen siem­pre en el mar. El Club me gusta como está y donde está. Espero y esperamos que las autoridades del Puerto encuentren la manera de preservarnos el sitio. Como el Yacht Club Argentino tie­ne su asiento en Dársena Norte, Bahía Blanca necesita imperiosamente su lugar en Ingeniero White.

Fuente: Revista “La Barca”, Año I – Nº 1, Mayo 1998. Págs. 7, 8 y 9.

Anécdotas del tiempo viejo
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Última actualización el Jueves, 09 de Junio de 2011 01:30  
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