Este domingo en Ferrowhite lanzamos una nueva edición de la Vera Bolsa Libre de Trust, una bolsa para hacer los mandados y poner el ojo en los que mandan.
05-05-2011 | INGENIERO WHITE. Un día alguien notó que buena parte de las donaciones de material ferroviario que llegan a Ferrowhite, usualmente en manos de los propios trabajadores, lo hacen adentro de bolsas para las compras. De golpe fue evidente que el acervo patrimonial de este museo había dependido siempre de ese tráfico hormiga y de su particular camuflaje. En lugar de 1 paquete de yerba, 2 docenas de huevos o 100 gramos de mortadela, 20 kilos de fierros oxidados.
Así, nos pusimos a pensar qué contienen, de dónde vienen y a dónde nos llevan todas esas bolsas que a diario llevamos en la mano.
Comenzamos entonces un intrincado itinerario que nos condujo del almacén “El Globito”, en el Bulevar, a los grandes supermercados ubicados en el norte de la ciudad, y del Polo Petroquímico al relleno sanitario de Grünbein, pasando por la formula química del polietileno [(CH2-CH2)n], el costo de vida medido en canastas (¿Quién hace hoy los mandados con una canasta?), los proyectos para la instalación de un Polo Plastiquero en la zona, y los informes del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) sobre el potencial impacto en el ambiente de las nuevas bolsas “oxobiodegradables”.
Pero como en un museo taller reflexionar es hacer (o viceversa), nos propusimos convertir todo este divague en un artefacto concreto, y ahí nació la idea de confeccionar nuestra propias bolsas. La “Vera Bolsa Libre de Trust”, la primera de la serie, se agotó pronto. Todavía se puede ver alguna dando vueltas por los comercios de White y Bahía. En su armado participaron los chicos del taller de serigrafía (edición 2009), sus coordinadoras Silvia Gattari, Malena Corte y Lucía Cantamutto, el diseñador Carlos Mux, el director de Ferrowhite Reynaldo Merlino, y las vecinas costureras Susana Cardoso, Titi Trujillo, Maruca Sbaffoni y Rosa Ortiz.
Titi , Maruca y Rosa trabajaron en las fábricas de bolsas para cereal que funcionaron en el puerto hasta los años setenta. Ellas nos contaron cómo era coser más de tres mil bolsas de arpillera en un solo día, trabajando adentro enormes galpones de chapa sin calefacción “porque la arpillera arde que da miedo”. De allí que la “Vera Bolsa” no venga vacía sino acompañada por un cuaderno que recoge sus testimonios.
Esta nueva tanda de bolsas contó con la colaboración inestimable de otra “bolsera”, Ida Muhamed. Ida nos habló de las bolsas que se hacían en su casa. Bolsas no descartables confeccionadas a partir de materiales de descarte: bolsas hechas con retazos de tela, con redes de pesca, con sachets de leche o con el cotín de un colchón de lana.
Una manera de hacer economía en un mundo en el que la pauta “use y descarte”, aún no había reemplazado el mandato “que nada se desperdicie”.
“Trust” es una palabra un poco anticuada, aunque su significado, creemos, no ha perdido vigencia. Traducido del inglés al castellano vendría a significar “confianza”. En economía, alude al acuerdo o la unión de empresas bajo una misma dirección con el objetivo de establecer precios, repartirse el mercado (pensemos en las grandes exportadoras de granos instaladas en este puerto), fijar salarios o modos de producción. La expresión “Libre de Trust” puede apreciarse, por ejemplo, en las propagandas de cigarrillos “Particulares” que se conseguían en la ciudad en los años 20. El slogan de la marca remataba así: “Para que no emigre tanto oro argentino”.
En nuestra vida diaria, las bolsas materializan sistemas clasificatorios completos. “Poner en bolsas separadas” o “meter todo en la misma bolsa”, representan gestos epistemológicos precisos, de los que, podría decirse, se siguen concepciones del mundo contrapuestas.
Derivados de la gran industria trasnacional y concentrada (1), las bolsas plásticas organizan el consumo doméstico, el ir y venir de las mercancías. De ellas dependemos para hacer las compras durante el día y para sacar la basura ya entrada la noche. Por eso, quizás, tampoco el habla, la conversación cotidiana, puede prescindir de ellas. De la Bolsa de Valores a las bolsas de empleo, de las viejas bolsas de arpillera para cereal a la actual Bolsa de Cereales de calle Saavedra, del gran saco lleno de juguetes de Papá Noel a los bolsones asistenciales, las bolsas están en boca de todos, nominando una realidad compleja, llena de contrastes. Cada bolsa resulta, en definitiva, la punta de un ovillo. La “Vera Bolsa”, cualquier bolsa, es como ese hilo que asoma en la costura de una prenda. Ese cabito inocente del que a la larga no podemos resistirnos a tirar y que revela, de repente, la trama escondida de las cosas.
(1) Según un informe del CREEBA del año 2006 el 100 % del polietileno de alta densidad, baja densidad y baja densidad lineal que se produce en Argentina es fabricado por la planta que Dow Chemical posee en Ingeniero White.
Fuente: Instituto Cultural - Municipalidad de Bahía Blanca.










