"La Bahía Épica"
15-04-2011 | BAHIA BLANCA. El historiador César Puliafito y el secretario general de redacción del diario, Fernando Monacelli, compartieron anoche una charla sobre la construcción identitaria bahiense, revisando el pasado común, de fortín y desierto, para proyectar la ciudad global de las próximas generaciones.
Lejos de limitarse a una prolija enumeración de nombres propios, fechas y lugares geográficos tomados de algún archivo, el historiador e ilustrador César Puliafito demostró anoche, ante un colmado salón de actos de la Biblioteca Rivadavia, que la investigación histórica puede --y debe-- ser narrada como una buena aventura literaria, en la cual coexisten héroes, villanos, amores, lealtades, intrigas, batallas, nacimientos y muertes.
Tal como sucedió durante la gestación de Bahía Blanca
A través de un relato ágil, reforzado con una presentación multimedia en la que pudieron observarse mapas, retratos e ilustraciones de los principales protagonistas durante los años de la gestación local, Puliafito disertó sobre la construcción de la identidad bahiense, tomando como base los textos de su libro "La Bahía épica" , publicado el año pasado por este diario.
La jornada comenzó con la presentación del secretario general de redacción de "La Nueva Provincia" , Fernando Monacelli, quien agradeció por la oportunidad de reflexionar, en voz alta, sobre la historia local, tendida como un puente hacia el futuro.
"Bahía está llena de hechos, pero tenemos que ir más allá y pensar en la estrategia, en la visión de país de la que habla la fundación de nuestra ciudad, tan al sur, tan fuera de lugar", definió.
"La clave aquí es que Bahía Blanca fue pensada por grandes hombres, como una gran idea, y esto, por alguna razón, fue quedando en el olvido".
"En este sentido, desde el diario apostamos a creer que nosotros los bahienses, fuimos una gran idea y lo seguimos siendo. Y tan grandes como la idea que nos dio vida son nuestras posibilidades de desarrollo. Es sólo un tema de recordarlo, como se recuerda un bello sueño, que es bello porque es posible", afirmó.
Puliafito, entonces, comenzó con su vertiginoso recorrido, montado sobre espacios y tiempos lejanos, pero comunes a todos los presentes.
En algún momento, hizo escala en la expedición al globo que realizó Hernando de Magallanes en el siglo XVI, luego analizó las diferentes etnias originarias que habitaban la zona, antes de la llegada del blanco ("los primeros bahienses, si es que se los puede llamar así").
Se refirió también a las circunstancias políticas, casi únicas, que favorecieron la fundación de la ciudad: una decisión común a unitarios y federales para enclavar un puerto de ultramar, capaz de resistir los embates imperiales del Brasil. De esa coincidencia inédita entre Bernardino Rivadavia y Juan Manuel de Rosas surgió el proyecto.
Tampoco escaparon a su narración las condiciones sociales de los primeros habitantes de la Fortaleza Protectora, el rol de los indígenas aliados, como Venancio Coñuepán, las visitas científicas de Robert Fitz Roy y Charles Darwin, "cuyo tataranieto asegura que su incursión por estas tierras debería ser considerada un feriado para los paleontólogos, porque de esa experiencia germinó lo que después sería su Teoría de la Evolución", reveló.
Hubo un párrafo especial para el coronel Juan Ramón de Bernabé y Estomba, el responsable de la fundación, a quien Puliafito no dudó en calificar como "un hombre con una notable visión de futuro, que fue capaz de imaginarse la ciudad actual".
Hacia el final, el autor de "La Bahía épica" decidió demostrar que el legado recibido puede, a su vez, convertirse en la herencia más valiosa para los bahienses de los próximos siglos.
"Un estudio asegura que el 62,5% de las personas del mundo vive en ciudades intermedias --menores al millón de habitantes--, como la nuestra".
"Ahora bien, ¿cuántas de esas ciudades tienen un litoral? ¿Cuántas tienen un puerto de aguas profundas? ¿Cuántas se encuentran al pie de una llanura herbácea, fuente de alimentos? ¿Cuántas son un nudo de comunicaciones? ¿Y cuántas tienen un Premio Nobel, tres campeones olímpicos, una universidad con científicos que son un orgullo, una sinfónica, un ballet?", preguntó, retóricamente.
"Entonces, queda claro que esta es un tierra de oportunidades como hay muy pocas. Qué lindo sería honrar y emular a los fundadores, para que digan de nosotros lo que hoy decimos de ellos, 183 años después".
"Qué lindo sería que, en un futuro, cuando hablen de nuestro tiempo, digan que estuvimos a la altura de las expectativas".
Con la presentación de "La Bahía épica", César Puliafito demostró nuevamente que está lejos de ser un cultor del copy and paste al que muchos colegas están acostumbrados, ni que tampoco pretende aprovechar las modas revisionistas, en busca de golpes de efecto mediáticos.
El suyo es un trabajo silencioso, metódico y detallista, donde lo que importa es la historia y no el historiador. No es poco.
Fuente: La Nueva Provincia - Mariano Buren.










