
Las actividades recreativas comenzaron a hacerse su lugar con la creación de sitios de reunión públicos y privados, clubes y teatros. Las celebraciones oficiales y particulares comenzaron a realizarse con mucho entusiasmo desde un principio, siendo Bahía Blanca recordada tanto por la cantidad como por la calidad de sus fiestas en la memoria de muchos de sus visitantes.
El Club de El Progreso y el Tiro Federal, juntamente con el Hotel de Londres, fueron centros obligados de tertulias. Allí se encontraban representantes de toda la sociedad y en ellos se agasajaba a los destacados visitantes que arribaban tanto por mar como por tierra. Tras muchas reuniones, conocidos vecinos del lugar decidieron la fundación de un club deportivo y social.
Paralelamente se había creado la Sociedad constructora Club Argentino abocada a la tarea de emprender la construcción de una sede definitiva.
En 1.910 se dispuso la construcción del edificio propio, en parte del solar fundacional de la ciudad. La obra le fue encargada al arquitecto Alberto Coni Molina, una de las mayores autoridades profesionales de la época. La adjudicación recayó en Nicolás y Gerardo Pagano.
El proyecto debió construirse en dos etapas: la primera constituyó el frente sobre la Av. Colón y la materialización de la esquina; la segunda, el frente sobre Vicente López fue realizada por la empresa constructora Cabré.
El edificio es una de las mejores realizaciones de la ciudad, siendo la más acabada expresión del academicismo francés en Bahía Blanca. Recuerdo memorable de los típicos hoteles parisinos del siglo XVII, donde se produce la fundición de los conceptos clasicistas italianos con las fuentes tradicionales medievales francesas, típico de esto último son las techumbres de fuerte pendiente, la profusión de lucarnas en ellas y las agujas coronando el techo y la cúpula.
La severidad del ritmo clásico y la multiplicidad de sus elementos se leen por doquier, frontis, ménsulas, cornisas, guirnaldas y medallones se desarrollan en todos los niveles tanto en el exterior como en su interior.
La esquina tiene una gran importancia, rematándose con una esbelta cúpula que alberga el nombre de la institución.
Sus salones fueron escenario de importantes reuniones como las propiciadas para el presidente de Estados Unidos Teodoro Roosevelt, Marcelo T. de Alvear, o el gobernador de la provincia de Buenos, Aires Valentín Vergara.
Fuente: Municipalidad de Bahía Blanca. Secretaría de Coordinación y Planeamiento. Dirección de Promoción del Desarrollo. Bahía Blanca.










